La junta directiva del Lalín tenía previsto reunirse en la noche de ayer para tratar de estudiar una posible fórmula compensatoria por la marcha de Santi Domínguez al Mérida. A pesar de que el contrato firmado entre las partes permitía que el jugador abandonase el club si encontraba un club de Segunda B antes del 20 de agosto, Álvaro Méndez reconocía que podía existir una laguna legal con la que luchar. «Hai unha pequena posibilidade», afirma el presidente rojinegro, quien comenta que se podría incluso intentar retener al ex futbolista del Pontevedra. «Pode haber algo así. Temos que estudialo e falalo», dice. Menos tapujos tuvo para desvelar que la actitud de Santi Domínguez había caído como un jarro de agua fría en el seno de la entidad. «Non creo que sexan as formas axeitadas de facer as cousas. Non nos informou de nada e tivémonos que enterar pola prensa de que marchaba ó Mérida. Como é lóxico, hai certo malestar polo acontecido», explica Álvaro Méndez, quien matiza que particularmente «pensei que se ía quedar». El jugador, encantado Mientras, el futbolista de Bueu no ocultaba su felicidad por militar en el Mérida. «No tendría problema en jugar en Lalín, pero prefiero hacerlo en Segunda B y encima en un histórico que ahora está compuesto por gente joven como yo. Para mí era un riesgo bajar a Tercera División. Igual acababa siendo un pozo del que sería difícil salir», destaca Santi Domínguez.