Opacos

La Voz

DEZA

Lo más divertido del oscurantismo de los políticos, en general, es la creatividad que provocan en la imaginación de los administrados. Como se empeñan en ser opacos casi siempre, pues los paisanos de a pie nos dedicamos a ensoñaciones multicolores con ellos de protagonistas. Los políticos estradenses, y conviene remontarse incluso a Tallón, siempre cuentan detalles de sus «misas», pero después ni siquiera descubren quién fue el cura o si el oficio era al menos católico. En la reciente crisis del PP, por una más que estraña promesa de ampliar los jardines, todos los protagonistas están mudos, escondidos. Creemos incluso que Palmou se incautó de sus móviles.