A CONTRAPELO
24 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NO SIEMPRE resulta fácil conjugar el respeto por el pasado con las comodidades del presente. No siempre las restauraciones de monumentos históricos para darles un uso en la actualidad preservan su integridad, evitando convertirlos en un pastiche de estilos. Existen muchos ejemplos por doquier. Por eso resulta necesario vigilar con sumo cuidado esas actuaciones para evitar que después nos llevemos las manos a la cabeza. Así, podremos seguir admirando esos edificios de piedras centenarias revividos como alojamientos de turismo rural, hospederías o restaurantes de vanguardia. Hay que pedir en los trabajos en marcha o los que están por venir en ese patrimonio de todos. Esperemos que se cumpla, como ocurre hasta ahora, en la recuperación del monasterio de Aciveiro, para aunar belleza monumental con la hostelería.