A CONTRAPELO
01 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ESTAMOS EN época de maniobras. Políticas, se entiende. Y Xosé Cuíña aparece, tras su travesía del desierto, en muchos de los espejismos. En su particular oasis recibía la visita de Fraga, privada por supuesto, pero que incidió en ese acercamiento y vuelta a la normalidad cara a la galería. Todo bien con su mentor, pero la herida no está totalmente cicatrizada con su partido. Además, cuenta con el respaldo ourensano liderado por Baltar. Juntos pueden suponer una bomba de relojería en el PP a partir del 25-M. Cuíña está viajando mucho a Ourense, pero juega también la baza de algunos independientes de la provincia pontevedresa, que pueden ser llave para mantener la Diputación. Otra baza del ex delfín que puede emplear a su debido tiempo para recuperar peso en el partido, en una especie de retorno a lo que fue Centristas de Galicia. Seguro que la sabrá aprovechar. Entre sus virtudes destaca la de buen negociador.