Un positivo geográfico

Igor González de Galdeano ha sido sancionado en Francia por consumir salbutamol bajo control médico, un hecho que no es motivo de suspensión para la UCI


f. s. | redacción

¿Dopaje o tratamiento médico? Se ha abierto un cisma en el ciclismo e Igor González de Galdeano es la manzana de la discordia de lo que la organización del Tour de Francia considera una pelea de expertos. El Consejo de Prevención y de Lucha contra el Dopaje francés (CPLD) ha suspendido al corredor del ONCE-Eroski durante seis meses en territorio galo por superar la tasa permitida de salbutamol en un análisis realizado en la última edición de la gran ronda ciclista. Efectivamente, el español consumía entonces Ventolín, un fármaco antiasmático que contiene la citada sustancia prohibida. Pero a González de Galdeano se le administraba este producto por prescripción médica para combatir los síntomas de su enfermedad respiratoria. En estas circunstancias, la Unión Ciclista Internacional (UCI) considera que no existe motivo de suspensión. La disparidad de criterios deja la participación del vitoriano en el próximo Tour en el aire.Ni el CPLD ni la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) aceptan la versión de la UCI. Olivier Niggli, director jurídico de la AMA, manifestó ayer su satisfacción por el castigo impuesto a González de Galdeano. Pero su conformidad con la decisión de los franceses no cierra la herida. La UCI ha anunciado que se pronunciará en los próximos días sobre este caso. La reciente aprobación del Código Mundial Antidopaje no ha servido para unificar criterios en la lucha contra el consumo de sustancias prohibidas. González de Galdeano dio positivo cuando portaba el maillot amarillo. El control realizado tras la sexta etapa del pasado Tour revelaba una tasa de 1.369 nanogramos de salbutamol por mililitro de orina. Los análisis habían detectado que el corredor consumía esta sustancia en controles anteriores: en la Midi Libre y en otras etapas de la gran ronda gala. Pero entonces no había superado la barrera de los 1.000 nanogramos, un nivel que para el CPLD denota un uso anabolizante. Pero ese umbral no está reconocido internacionalmente. La UCI considera que el paciente puede realizar si es necesario repetidas inhalaciones para superar una crisis, por lo que, según el organismo que rige el ciclismo mundial, la justificación médica evita que se pueda establecer un castigo en función de la dosis utilizada. El porcentaje de asmáticos entre los profesionales de la bicicleta supera con creces al que se registra entre el resto de la población. Y el Ventolín es un medicamento que suelen utilizar los corredores que sufren problemas respiratorios crónicos. Para la Asociación de Ciclistas Profesionales, «el caso Igor no existe». José Rodríguez, presidente de esta organización, cree que el CPLD busca un protagonismo que no le corresponde. «No estamos de acuerdo en que si un corredor tiene un problema de salud y se administra un tratamiento aprobado por la UCI no tenga validez en Francia», afirma. Igor González de Galdeano, que finalizó entre los cinco primeros clasificados en las dos últimas ediciones del Tour, cuenta con dos meses para apelar ante el Consejo de Estado francés.

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