Carboeiro y los fantasmas

DEZA

RASTRO DE AIRE | O |

29 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

SIENTO DESAZÓN. Permítaseme cotillear que a mi compañera Montse, joven ella, ya comienza a cercarla también el desánimo. Quienes siempre vimos el monasterio de Carboeiro como el polo comarcal de la cultura, como aglutinador de la historia de Deza y como punto de arranque de muchos capítulos pendientes ya casi pensamos que será mejor aplicarle dinamita o que sus piedras vuelvan a ser objeto de asiento noble de casas sin que retirarlas sea ya pillaje. Es para poner fin a la vergüenza. Silleda se atrancó en su capacidad de reivindicar el monumento. Cultura estuvo a punto de coronarse con la gran iniciativa de convertirlo en hospedería. Por si fuera poco, ahora Cruces quiere que el papel histórico de Carboeiro lo desarrolle el monasterio de Camanzo. Uno, que es de Merza, como el alcalde, quiere a Camanzo igual que a Carboeiro pero a cada uno en su medida histórica. El plan piloto que pagó la Xunta hace más de doce años dejaba clarito dónde debe estar el centro de estudios románicos que incluiría el de Camanzo y los demás. Respaldo por apropiado el museo minero de Fontao, pero dejemos a Carboeiro lo que se merece. Xunta y concellos de Silleda y Cruces deberían sonrojarse por tener aparcada una joya y un emblema comarcal. Cruces ahora desbarra preelectoralmente, Silleda se esconde sin capacidad de dar un puñetazo reivindicativo en la mesa y la Xunta navega aquí y allá mirando sacarse el problema con una hospedería para competir con el turismo rural que tampoco entre todos consiguen coordinar. Quizá si pensasen en estandartes como Carboeiro la comarca podría unificar una oferta turística coherente. Pero hace muchos años que sabemos que la coherencia es la antítesis de la relación política con Carboeiro. De ahí la desazón.