El futuro del tocomocho

Nacho Mirás SANTIAGO

DEZA

PACO RODRÍGUEZ

En poco más de una semana se han descubierto en Santiago tres fraudes que han perjudicado a decenas de personas; sus artífices son auténticos especialistas

19 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Los timos ya no son lo que eran. El tocomocho, la estampita o el nazareno son técnicas de engaño que, aunque aparecen de vez en cuando y aún sirven para sacarles los cuartos a quienes quieren ser más listos que los estafadores, han dado paso a toda una generación de especialistas en el negocio del dinero fácil. Sirvan como ejemplo tres modalidades que esta misma semana han saltado a las páginas de los periódicos. Y, aunque a través de los medios de comunicación no se deja de insistir en que nadie da duros a cuatro pesetas, siempre habrá quien pique el anzuelo. La autoestima rentable Siete individuos fueron detenidos por agentes del Cuerpo Nacional de Policía de Santiago el pasado día 5, acusados de un delito de estafa continuada. Intensas investigaciones policiales permitieron averiguar que una entidad mercantil llamada Estudios Creativos Internacionales Formación S.L., más conocida como DYM, organizada reuniones de presentación los sábados en un hotel de la ciudad. El objetivo era captar personas que entregarían una cantidad de dinero a la organización, suma que podrían recuperar posteriormente y, además, obtener suculentas ganancias. Para ello tenían que aportar a la sociedad nuevas personas, construyendo una dinámica de funcionamiento piramidal en la que gana más el que está más arriba. Los artífices de este montaje ponían la excusa de unos cursos de autoestima y autocontrol que nunca llegaron a realizarse, porque lo importante era pagar y ser pagado.