Manuel Peña lleva cinco años jubilado y pasa las horas haciendo hermosas piezas de madera Nunca ha sido carpintero, pero ahora de mayor le sobrevino la pasión por la madera
21 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Un viejo ultramarinos que regentaba su mujer Pilar en la calle Puente se ha convertido en el taller donde Manuel pasa horas haciendo sus piezas de madera. Aunque la tienda lleva tiempo cerrada, en sus estanterías todavía quedan algunos productos de limpieza y jabones. Pero, sin duda alguna, lo que más llama la atención es la cantidad de figuras de madera que hay expuestas: Hórreos, carros, relojes, camiones o iglesias son algunas de las piezas que Manuel hace con los pequeños trozos de madera que pide a los carpinteros del pueblo. «A madeira son retrincos que lle van quedando ós carpinteiros e pola que non me cobran nada», cuenta el jubilado mostrando alguno de los objetos que ha fabricado. Manuel Peña tiene 70 años y la jubilación para él implicó un gran aburrimiento. Durante 25 años de su vida fue camionero y dedicó otros quince a conducir un autobús de transporte escolar. «Cando me xubilei aburríame moitísimo e comezei a facer estas cousas para pasar o tempo», recuerda este lalinense que confiesa que no le gusta nada el permanecer desocupado y sin trabajar. Todo un manitas Manuel es todo un manitas y lo demuestra día a día. De destacar es que este lalinense no tenía ningún conocimiento de carpintería. Afirma que todo lo hace «de cabeza». Si va por la calle y ve algo que le gusta, una vez en la tienda se rompe la cabeza hasta que hace una reproducción. Eso hizo, por ejemplo, con la iglesia de Lalín. «Levei un papel, fixen un debuxo e nuns días tiña feita a maqueta en madeira», relata Manuel sin parecer darle importancia a su destreza natural para la construcción y reproducción de objetos en madera. Piezas únicas Así, ninguna de las piezas que hace este lalinense sale igual a la anterior, por lo que cada una de ellas es única. Y las vende a un precio de saldo. «De vez en cando vendo algunha e dame para invitar á muller a cear», cuenta mientras enseña orgulloso la reproducción en madera que hizo de la iglesia de Montserrat, una de las construcciones que ocupan las estanterías de la tienda que un día regentó la mujer de Manuel Peña y que hoy le sirve de taller. Todo un artesano.