EL CRISOL
04 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.TODOS LOS españoles tenemos derecho a una educación gratuita. En buena medida es cierto, pero no del todo. Porque aunque la enseñanza pública garantiza la escolarización del alumnado de manera gratuita -no a los extremos de algún conselleiro del ramo, que llegó a decir que tenía escolarizado más del cien por cien de la población infantil-, no lo es estudiar. Cada vez que el comienzo del curso está a la vuelta de la esquina, no son pocas las familias a las que empieza a temblar la economía. Al fin y al cabo, desembolsar una media de 120 a 200 euros para los libros de la ESO por alumno no es ninguna broma. Con tres locos bajitos , la broma se va a 600 euros, que es una cantidad bonita y redonda. Pero que en pesetas, que es lo que aún seguimos pensando la mayoría, se va a 100.000 pesetas: un pico. Y luego nos echamos las manos a la cabeza pensando en el descenso de natalidad. Cualquiera trae chiquilines a este mundo: el pan de debajo del brazo, lo comen en dos bocados. Otros países implantaron la gratuidad de los libros de texto. Aquí suena a utopía, y las becas que se conceden palían los casos más graves. Pero sería de agradecer mayor implicación.