El Celta sufrió lo indecible para llevarse el triunfo ante un conjunto rojinegro muy luchador y ordenado El conjunto de Acevedo se adelantó en el marcador al cuarto de hora
03 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Un gol de Iván Kaviedes en las postrimerías del encuentro se convirtió en el verdugo de la ilusión de unos jugadores del CD Lalín que, durante muchos minutos, saborearon la posibilidad de arrancar un empate ante un Celta sin brillo. Lotina aprovechó el amistoso en tierras dezanas para dar minutos a José Ignacio y a Coudet, el último fichaje llegado hace unos días de River Plate. El ex-zaragocista, que suplió la falta de espacios del período inicial con una capacidad de lucha envidiable, dio destellos de su calidad durante los primeros treinta y cinco minutos de la continuación. Movió con acierto el balón y con sus pases en largo contribuyó a dotar al juego de sus mejores momentos. Ahí apareció tímidamente en ataque el Celta. Mientras, el argentino apenas entró en juego. Eso sí, suyo fue el pase del gol de la victoria. El duelo contó con dos partes bien diferenciadas. El conjunto vigués lo intentó sin fortuna durante el período inicial. Los celestes se estrellaron contra un Lalín muy bien plantado que, con coraje, puso toda la carne en el asador para tapar las vías de acceso a la portería de Ramón. El trabajo tuvo su premio y los Giovanella, José Ignacio, Edú o Catanha vieron menguar su figura ante el pesar de los 800 aficionados presentes en el Manuel Anxo Cortizo, que esperaban más de sus ídolos. Ante este panorama, los aficionados, ya decantados por el equipo de Acevedo, empezaron a soñar con la sorpresa. Una hombrada que comenzó a cobrar cuerpo al cuarto de hora, instante en el que Ángel se encontró con un balón suelto que llevó al fondo de las mallas con un toque sutil. El gol, que llegaba unos minutos después de que Giovanella enviase fuera un medido centro de Edú, hizo mella en el orgullo olívico. Los jugadores de Miguel Ángel Lotina se pusieron el traje de faena y, echando mano de un incansable José Ignacio, obligaron a replegarse a su rival. La presión dio sus frutos y Catanha de cabeza lograba la igualada en la recta final del período inicial. En la reanudación, el Lalín acusó el cansancio y el Celta encontró más espacios. Kaviedes, con un balón al larguero, José Ignacio y Coudet tuvieron en sus botas el triunfo. Pero este no llegaría hasta el último suspiro.