Los rojinegros llegan a este encuentro después de debutar en la liga de Tercera con un empate en A Guarda El encuentro arrancará en el Manuel Ángel Cortizo a las 19.30 horas
02 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Los amantes del fútbol, que ayer fueron bombardeados con la última entrega del culebrón Ronaldo, tienen esta tarde una cita ineludible en el Cortizo. A las 19.30 horas, los aficionados rojinegros podrán disfrutar de un partido de esos a los que, sin duda, vale la pena asistir. En el césped del histórico campo dezano se verán las caras el CD Lalín y el Real Club Celta de Vigo, uno de los equipos, junto al Dépor, Real Madrid, Valencia, Barça o Atlético de Madrid, llamados a pelear por la conquista de alguna de las competiciones oficiales de la temporada 2002-2003. El tiempo se encargará de dar o quitar razones y de confirmar o echar por tierra las previsiones iniciales, pero lo cierto es que, de momento, el conjunto vigués ha estrenado la era Miguel Ángel Lotina con un triunfo a domicilio en un terreno de juego complicado como es el Ramón Sánchez Pizjuán. Tres puntos que servirán para dar confianza a un colectivo que pretende demostrar que su techo no es la Copa de la UEFA. Empate a domicilio Por su parte, los rojinegros llegan a este duelo amistoso con el sabor agridulce que proporcionó el empate sin goles cosechado este domingo en el campo del recién ascendido Sporting Guardés. El cuadro de José Manuel Acevedo, superior a lo largo de los noventa minutos, se estrelló con el mal estado del terreno de juego y la falta de definición en ataque. Guerreiro, con un lanzamiento al palo, y Ángel, que hizo lucirse al cancerbero local José Manuel, tuvieron en sus botas durante el período inicial las mejores situaciones para lograr el tanto que sirviese de abrelatas. Eso sí, los locales también pudieron darle un giro al duelo unos segundos antes del descanso. El balón tropezó en el lateral del poste de Ramón. La historia se volvió a repetir en la reanudación. Así, fue el Lalín el que llevó el peso del encuentro y quien volvió a perdonar la vida a su rival. El monólogo rojinegro de los primeros veinte minutos del acto final se saldó con un esférico al palo de Willy, una doble parada de José Manuel a sendos lanzamientos del propio centrocampista dezano y un cabezazo alto de Guerreiro. Sin embargo, la mejor oportunidad llegó a dos minutos de la conclusión. Germán Campos se encontró un balón suelto en el interior del área pequeña pero, con toda la portería para él, no llegó a conectar el disparo. Ahí parecía morir el partido. No obstante, un suspiro más tarde Tonete pudo convertir el debut del Lalín en un injusto y doloroso varapalo. Por suerte, su envenenado envío no encontró la red. El césped, impracticable Acevedo se muestra muy crítico con el terreno de juego de A Guarda. «Está impracticable. Nuestro campo, en los peores tiempos, estaba mejor que ese. No se pudieron dar dos pases seguidos y el balón estuvo poco tiempo en en el suelo. Otro de los grandes problemas fue el fuerte calor. Aún así fuimos mejores y tuvimos ocasiones suficientes para llevarnos el partido», comenta el técnico. «Estoy satisfecho con la entrega y el trabajo realizado por mis jugadores», añade.