La construcción del club hípico es una vieja demanda de los lalinenses aficionados a los caballos y muy especialmente de la asociación Cabaleiros do Deza, que, según el Concello, ya ha mostrado su buena disponibilidad para hacerse cargo de la gestión y mantenimiento de las instalaciones. El alcalde, Xosé Crespo, ya había anunciado que quería dejar atada su construcción antes de finales de esta legislatura. En la memoria de la segunda fase del taller Ecolalín, el Concello ha incluido esta infraestructura en el área de Mouriscade, en las inmediaciones del camino de acceso. En el proyecto realizado figuran dos zonas diferenciadas y anexas. Por un lado, se construirán las caballerizas que en principio dispondrán de diez boxes para guardar los caballos, pero que podrían ampliarse en caso de demanda al haber una zona libre. Anexos a las cuadras se dispondrán, en cada margen del recinto, dos almacenes, uno destinado especialmente a los forrrajes y almientos en general de los caballos y otro que se utilizará para guardar aperos y otros utensilios de equitación. En la zona de las cabellerizas también se proyecta la construcción de un pequeño inmueble dotado de oficina, otro almacén, los vestuarios con cuatro duchas y varios aseos. Al lado de las caballerizas, y separado en todo su perímetro por vallas de rollizos de madera se situará el picadero, la zona en la que podrán realizar entrenamientos, prácticas y también cursos de iniciación y perfeccionamiento de equitación. La superficie del picadero será de 1.350 metros cuadrados. En su conjunto, las instalaciones del club hípico, que estará rodeado de setos, rondarán los 3.100 metros cuadrados. La construcción del club hípico, al igual que la del aula de naturaleza, depende de la ejecución del taller de empleo Ecolalín.