El Gobierno presenta el proyecto de reforma fiscal

Carlos Fernández A CORUÑA

DEZA

La presentación del proyecto de reforma fiscal por el nuevo ministro de Hacienda, Fernández Ordóñez, fue un aldabonazo a la conciencia fiscal de los españoles. Con Franco -decían algunos- se vivía mejor y, sobre todo, se pagaba menos a Hacienda. Ordóñez basaba la reforma en que había que ser solidarios, esto es: «Hacienda somos todos», como luego se acuñó en gráfico eslogan. La prensa ultraderechista, y alguna conservadora también, la tomó con «don Paco». Decía aquella que el ministro había sido presidente del INI con Franco, como si ello fuese un delito, olvidando que Ordóñez había dimitido en noviembre de 1974, en solidaridad con el cese de Pío Cabanillas. Ordóñez esperaba recaudar con el impuesto del patrimonio unos 15.000 millones de pesetas; con el de determinadas rentas de trabajo, 3.000 y 4.000 con el de lujo. Las listas de contribuyentes, además, podrían hacerse públicas, lo que motivó el miedo de algunos millonarios, no se sabe si por la vergüenza que pasarían al conocerse lo poco que manifestaban ganar.