La rueda sigue girando

M. F. LALÍN

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

Abandono, proyectos de rehabilitación y molinos en pleno funcionamiento conviven en la comarca de Deza La historia de Luis Zobra se parece a las muchas otras en las que aparecen los molinos de agua gallegos. De alguna u otra manera, terminan abandonados a una lenta pero segura desaparición, ignorados por sus propietarios o herederos que quizás no sepan qué hacer con tal herencia. En algunos casos son convertidos en originales segundas viviendas, bares típicos y restaurantes. Sin embargo, todavía se pueden encontrar molinos en actividad en la comarca, como los de Prado y Doade, entre otros.

02 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

En 1918, Eladio Cuiña Taboada fundó el molino ubicado en la parroquia de Prado (Lalín) que tiempo más tarde pasaría a manos de su hijo y que desde hace poco más de un año pertenece a sus nietos. José y Luis Cuiña lo recuperaron de su atraso y le incorporaron cuatro molinos más, totalizando siete -seis para moler trigo y el séptimo para maíz y centeno-. Hoy, El Molino del Abuelo o O Muíño de Cuíña, como muchos le llaman porque pertenece a la familia del conselleiro, produce entre 2.000 y 3.000 kilos de harina por hora y por molino y es uno de los más modernos de la región. Si bien posee algunas novedades como un sistema de respiración para evitar que los molineros sufran por el polvillo de la harina en sus pulmones y una línea sinfín que separa automáticamente la harina del casco, funciona respetando la manera tradicional. Utiliza el agua almacenada en tanques que a través de compuertas pasa por el rodicio que a su vez hace girar la rueda de dura piedra francesa que muele el trigo convirtiéndolo en fina harina. Elaboración artesana Desde las instalaciones de Prado, se vende harina de elaboración artesana hecha con trigo del país y sin conservantes a panaderías y particulares que contínuamente se acercan a estos bellísimos parajes para comprar su saco o paquete de harina a cien pesetas el kilo. Otro ejemplo también es lo que desde hace un año ocurre en la parroquia de Doade. Gracias a la Asociación de Amigos del Museo Etnográfico Casa do Patrón, fue posible conseguir una subvención de 500.000 pesetas (3.005,06 euros) de la Consellería de Presidencia, que se sumó al apoyo del Concello de Lalín, para restaurar dos molinos ubicados al lado del río Deza, entre las parroquias de Vilanova y Doade. Estos molinos trabajan las 24 horas utilizando la natural energía que proporciona el agua para moler trigo. Manuel Blanco, director del Museo explica que «se hizo la restauración exterior completa, los tejados, rejuntado y limpieza de paredes, reposición de puertas exteriores y la presa de acceso y salida del agua». En estos momentos se encuentra en funcionamiento para sus 38 propietarios, todos vecinos de Doade y Vilanova, los herdeiros, ya que cada uno de ellos tiene asignado un tiempo determinado para utilizar el molino. Pero la Asociación de Amigos del Museo no se detiene, ahora está intentando ver realizado otro importante proyecto. Según Blanco «pretendemos restaurar toda la zona, hacer rutas de senderismo y restaurar molinos, hornos y hórreos, para crear un complejo turístisco en nuestro pueblo».