El escritor se nutrió en varias de sus obras del paisaje, las gentes y las anécdotas de la comarca El escritor Camilo José Cela no se olvidó de la comarca dezana en sus libros. De Bandeira, en donde desde el año 1994 cuenta con una plaza, ya escribía en el año 1952, en su obra «Del Miño al Bidasoa». No es la única cita de la zona, otros lugares de Silleda, Dozón o Lalín figuran entre los puntos por los que pasa el vagabundo protagonista de este relato de viajes. Más tarde, en el año 1983 en su novela «Mazurca para dos muertos» incluso introdujo un mapa en el que figuran lugares de las tierras dezanas. La obra del premio Nobel de Literatura contribuye con su dimensión a internacionalizar también la comarca.
18 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.«En Bandeira, el vagabundo se encuentra con un hermano de la andante orden de los caminos, que le invita a rezar un salve y a tomarse dos tragos de vino en el monasterio de San Lorenzo de Carboeiro...», son los primeros pasos del vagabundo protagonista de la obra Del Miño al Bidasoa por tierras dezanas. Chapa y Silleda, son otros puntos que nombra. De las tierras de Trasdeza destaca las rosquillas y afirma que está «poblada de ánimas suspiradoras, de amables fantasmas y de remotas tradiciones». Cela lleva también al protagonista de sus relatos por Lalín «el pueblo de los más bravos mozos gallegos» en donde el «vagabundo se siente noble ante las casas de los Pardos, de los Taboadas y de los Lemos». Después, el vagabundo en su camino hacia Bidasoa sigue por Dozón y sube al santuario de Nuestra Señora da Pena de Francia, para despedirse del valle de Deza, «el de los mil verdes diferentes». El Nobel de Literatura en su novela Mazurca para dos muertes sitúa alguna de las anécdotas en la comarca. Recuerda del caserío de Mesós do Reino, en Lalín; además, más tarde uno de los personajes elige Maceiras en lugar de acercarse a Lalín. Un mapa muestra hasta las pequeñas aldeas de los municipios dezanos.