El Hierros Diego aguantó el tipo pese a las copiosas bajas

XABIER OTERO A ESTRADA

DEZA

BALONCESTO Los estradenses sólo se vieron superados a raíz de la eliminación de Bilba El Hierros Diego rozó la épica en Tui. El conjunto que dirige Eduardo Lada se presentó en la ciudad fronteriza con sólo cuatro jugadores sénior y dos del filial que estuvo a punto de impedirle iniciar el encuentro. Sin embargo, la llegada de Ramiro, quinta ficha «élite», solucionó el problema inicial. Luego, el equipo, pese a las bajas de Vilariño, Pardal, Borja y Carlos, dio la cara hasta el final.

12 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Tui Seta, 74: Taboada (4), Lamela (20), Almunia (9), García (4), Rosendo (4), Vázquez (4), Chucki (11), Besada (12) y Cibrán (6). Hierros Diego, 57: David (18), Dopazo (5), Bilba (4), Gonzalo (10), Víctor (16), Antonio (1) y Ramiro (3). Árbitros: Pío del Oro e Iglesias. Expulsaron por cinco personales a Bilba y Víctor por el Hierros Diego. Tanteo: 15-11; 26-29; 46-47; 74-57. Las cosas no pudieron empezar mejor para el Hierros Diego. Pese a los numerosos contratiempos, Los estradenses se subieron a las barbas del Tui y manejaron las primeras ventajas en el marcador. Una distancia de entre tres y cinco puntos que se mantuvo viva con fuerza hasta que Bilba cometió su cuarta falta personal. Eduardo Lada optó por sentarle y se vio obligado a situar en el poste bajo al alero Víctor formando pareja con Gonzalo. Aún así, el Hierros Diego siguió maniatando a los jugadores locales, que no encontraban el camino para situarse en supremacía. Con la vuelta de Bilba a la pista, el colectivo ganó en consistencia y las posibilidades de victoria comenzaron a cobrar cuerpo (46-47). Sin embargo, a poco más de siete minutos para la conclusión, la expulsión del pivot estradense hizo volar por los aires buena parte de las opciones. El agotamiento entró en escena y el Tui, más fresco gracias a las rotaciones, pegó el hachazó definitivo al encuentro ante un extenuado Hierros Diego que se vio obligado a arrojar la toalla. Con la presencia de Borja y de Diego, ausentes a última hora por problemas de espalda y motivos laborales, respectivamente, a buen seguro, otro gallo hubiese cantado.