ÓSCAR ALFEIRÁN CRÓNICA
05 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.ERVIOS, tristeza y expectación por lo que se avecinaba. Así estaban los vecinos minutos antes de la llegada de las autoridades. Con ellos, el núcleo fuerte del PSOE lalinense. A unos metros, en la recta de Vilasancho se encontraba una pala retroexcavadora que esperaba con el motor encendido. No se acercó para evitar problemas. Mientras, los surcos del rostro de Luis García, quizás más acentuados que en otras ocasiones, mostraban resignación y preocupación porque el controvertido camino atravesará su parcela, donde están sembrada patatas, maíz y otros productos agrarios. Aún así, Luis atisbaba una tibia esperanza. «Espero que o camiño se torza e vaia un pouco máis a dereita. Senón vanse a perder as patacas», afirma. Luis vive justo enfrente. Recuerda que nunca hubo una pista en el lugar y que los vecinos pasaban por cualquier lado. «Era monte aberto, pero fóronse cerrando tódolas fincas e desapareceu o camiño de servidumbre». Para él ya sólo queda recoger su cosecha. «Espero que me deixen recoller as miñas patacas. Polo menos, podían vir en agosto cando están maduras», indica. Otro vecino cree que la apertura de este tramo se debe a intereses privados, más que al interés público. «Tódalas fincas teñen servicio á carretera. Por eso non entendo como a outros lles deixan cerralas e a nós nos quitan para abrir camiños», asegura. Por su parte, los socialistas creen que el Concello se ha cebado en estos vecinos: «¿Qué pasa co camiño real que está aquí preto, ó outro lado da carretera, e que está cerrado porque os veciños ampliaron as fincas?- bramaba José Luis Pérz Donsión-. Ese non o abrides».