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XABIER OTERO A ESTRADA

DEZA

RAMÓN LEIRO

REGIONAL PREFERENTE El Estradense volvió a regresar de vacío tras haber sido el equipo que puso el fútbol y las ocasiones de peligro No hay forma. El conjunto de Oreiro volvió a naufragar ayer en Tuy después de que fuesen los jugadores rojillos, como suele ser habitual desde que se inició la temporada, los que realizaran todo el desgaste. A este paso, para volver a saborear las mieles del triunfo a los estradenses no les va a quedar más remedio que encomendarse a las divinidades o contratar los servicios de una meiga profesional. Sea cuestión de gafe, exceso de presión o simplemente mala puntería, lo cierto es que el equipo necesita, como agua de mayo, acabar pronto con esta situación. Ya se sabe que no hay mal que dure cien años.

01 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

El Club Deportivo Estradense volvió a cometer ayer en Tui los mismos errores que le han llevado a la zona baja de la tabla. La falta de acierto en los últimos metros fue la tumba que llevó a los rojillos a una nueva derrota frente a un Tyde que se limitó a aprovechar dos golpes de fortuna para hacerse con los tres puntos en juego. Esa misma suerte que una semana sí y otra también da la espalda al cuadro que entrena Javier Oreiro. La primera mitad estuvo caracterizada por el dominio alterno y la escasez de ocasiones para abrir el marcador. Torres gozó de la más clara. Dribló a Borja, disparó con intención y cuando la pelota se introducía en la portería local, un defensor, lanzándose en plancha, evitaba el tanto. Y lo que son las miserias de este deporte, unos instantes después y en una de sus escasas llegadas, la fortuna se volvía a aliar con el Tide. David Sampedro efectuaba un libre franco que, tras golperar en la barrera, se colaba en la portería de Óscar. En la reanudación, el Estradense salió dispuesto a darle la vuelta al marcador, pero volvió a tropezar con su falta de puntería ante un rival que, con la permisividad del colegiado y con sólo diez jugadores en el campo, se dedicó a utilizar mil y una artimañas de pérdidas de tiempo para frenar el ímpetu rojillo. Eneko, Iago y Torres tuvieron en sus botas un tanto que volverían a marcar los locales en el descuento por medio de Diego.