La emblemática tasca-ultramarinos de As Casetas cierra hoy sus puertas tras 30 años de vida As Casetas ya no será lo mismo sin Casa Charo. Más de un cazador echará de menos el exquisito caldo de perdiz de Charo Cordero y más de un ama de casa lamentará no poder volver a hacer una compra completa sin pisar los modernos hipermercados. «La asturiana» servirá hoy la última ronda a sus clientes más habituales. Después, la tasca más emblemática de la localidad _que ha sido taberna, restaurante, ultramarinos y paquetería_ cerrará sus puertas dejando atrás 30 años de historia.
31 oct 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Casa Charo no es una tasca normal. En Forcarei, es toda una institución. Fundada hace treinta años, Casa Charo fue taberna, restaurante, ultramarinos y paquetería. «Un Corte Inglés a la manera tradicional», como lo define su propietaria, Charo Cordero Fernández. «Aquí se podía encontrar de todo, desde una aguja hasta un par de zapatos o un traje de bebé», explica con cierto aire melancólico. La Casa de Charo cierra hoy sus puertas después de 30 años de historia. El establecimiento había sido fundado por el esposo de Charo en los años 70. Por este motivo, un letrero identifica el local como Casa Pichel. Sin embargo, al poco tiempo de la apertura, el local pasó a manos Charo. Charo es asturiana, por eso mucha gente también conoce el local como «la casa de la asturiana». Además de asturiana, es buena conversadora y, aunque modesta, una excelente cocinera. El restaurante de Casa Charo dejó de funcionar el pasado mes de julio, pero los habituales recordarán aún mucho tiempo el sabor de sus especialidades. El caldo de perdiz, las fabes con almejas, el bacalao al pil-pil o las cebollas rellenas perdurarán en la memoria de los comensales habituales. Además de un negocio, Casa Charo fue también un verdadero centro social, lugar de encuentro habitual de los cazadores de la comarca y sede de muchas celebraciones importantes. Clientes de toda Galicia llegaban a As Casetas atraídos por la fama de la emblemática tasca forcaricense. Mañana, Charo servirá la última ronda. La asturiana se jubila y ya no queda nadie que se quiera poner al frente del negocio. El emblemático local público será remodelado como vivienda familiar. Con el último brindis, Casa Charo dejará de ser centro de reunión para pasar a convertirse en referencia histórica.