TERCERA DIVISIÓN Los dezanos regalaron los puntos al Caselas en un choque pleno de desaciertos ante el marco contrario Lo de perder en casa lo que se consigue a domicilio es una vieja cantinela para el Club Deportivo Lalín. Los rojinegros comenzaron esta liga en los mismos parámetros que desarrollaron la anterior. A lo que se ve el Cortizo parece un enemigo cuando debería ser un aliado. Los de Acevedo cedieron ayer su primera derrota de la temporada cuando habían batido al Porriño en la jornada inaugural en O Lourambal. El Lalín fue superior al Caselas en muchas fases del encuentro pero la inoperancia de cara a la meta rival de la primera mitad acabó por condenarles a la derrota ante el recién ascendido.
11 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Diez minutos marcaron el partido del Cortizo entre el Lalín y el Caselas. Los minutos que coincidieron con el ecuadro de la primera mitad. En ese lapso de tiempo, la escuadra dezana tuvo hasta tres ocasiones muy claras para marcar, todas ellas en las botas del asturiano Alfredo Louzao que tuvo la suerte de espalda. En el minuto 18, el centrocampista marró en el lanzamiento de un penalti que se marchó fuera por poco. A renglón seguido, a lanzamiento de una falta, estrelló en balón en el travesaño; posteriormente, Nando aprovechó el rechace pero lo mandó al lateral de la red. Pocos minutos después, el Caselas aprovechaba un robo en la medular para hacer el gol que a la postre le daría la victoria al batir a Illán en una salida poco decidida. No acabó el rosario de oportunidades malogradas ya que Alfredo volvió a enviar fuera por poco un fuerte chut desde la frontal. Fueron los minutos claves que pudieron cambiar el signo del partido. Con todo, los mejores momentos del Lalín coincidieron con la primera media hora de juego, los dezanos movieron bien el balón y encasillaron a su rival en su parcela lo que provocó que los de Acevedo crearon peligro con relativa facilidad. Felipe, Jorge y Nando tuvieron ocasiones para inaugurar el marcador. Los minutos finales de la primera parte y toda la segunda fueron un quiero y no puedo de los rojinegros que pusieron voluntad sin demasiado orden y axfisiados por las prisas de recortar las diferencias del Salceda que se encerró a cal y canto en su parcela. En resumen, al Lalín le volvió a faltar un hombre que concretase o un poco más acierto en las jugadas que creó y que se abortaron por poco.