Pandiani: «Ni el mejor de nuestros sueños fue tan bueno como la realidad»
TORRE DE MARATHÓN
Pandiani revive una jornada en la que él abrió el camino de la hazaña
08 abr 2014 . Actualizado a las 11:23 h.No habían transcurrido más que cinco minutos de partido y el Milan ya había tenido dos ocasiones, cuando en Riazor apareció la figura de Walter Gerardo Pandiani. El Rifle recibió en el borde del área se revolvió y batió a Dida. El delantero uruguayo, al igual que había hecho tres años antes contra el PSG, abría el camino de la gesta. Luego llegaron los tantos de Valerón, Luque y Fran, ya en la segunda parte. Y el milagro se consumó. «Ni el mejor de nuestros sueño fue tan bueno como la realidad», recuerda el punta charrúa desde Uruguay, en donde comparte equipo (el Miramar) con su hijo.
-¿Cómo lo recuerda?
-Pues perfectamente. Puedo relatarle con detalle cada uno de los goles y muchas de las acciones del partido. Como si las estuviera viendo ahora mismo. [Lo hace]. Es uno de esos encuentros que uno nunca olvida. Nadie que haya estado aquel día en Riazor, olvidará lo vivido.
-¿Usted confiaba en la remontada?
-Los jugadores y el cuerpo técnico creo que éramos los únicos que creíamos en que podía pasar lo que pasó. El jugador nunca piensa que pueda perder. Siempre cree que puede remontar cualquier cosa. Nunca se ve inferior al rival. Pero, en este caso, además, es que teníamos un gran equipo y sabíamos que habíamos caído en la ida por errores nuestros. Por eso creía, aunque admito que ni el mejor de nuestros sueños fue tan bueno como la realidad.
-¿Cómo recuerda aquellos días previos?
-Muy bonitos. La gente nos animaba por la calle. Creo que no creían de todo, pero estaban con ilusión y nos la transmitían.
-¿Qué imagen todavía le emociona?
-Todas. Mire, estoy recordando el partido ahora con usted y se me ponen los pelos de punta. Pero hay una escena que prima por encima del resto y es la de irnos al vestuario todos corriendo. Es como si quisiéramos que la segunda parte empezara ya, sin descansar. En el vestuario era todo el mundo a hablar, a gritar, a dar consejos. Y Jabo intentando poner calma... (Se ríe). Fue tremendo.
-Su hijo estaba en el campo. ¿Ha recordado estos días con él aquella hazaña?
-Sí. Tenía diez años y se acuerda muy bien. Incluso se acuerda del partido contra el PSG. Hoy -por ayer-, como todo el mundo me comentaba cosas en Twitter sobre el partido, lo hablamos. «Qué pena que yo nunca viviré cosas como esas en mi carrera», me dijo.
-¿En el campo era consciente de lo que se estaba viviendo en la grada?
-Como para abstraerse. Era una fiesta total. Los hinchas se miraban unos a otros y se querían pellizcar. Si yo estuviera en la tribuna me pasaría lo mismo, porque darle ese repaso a un campeón de Europa como el Milan, con los jugadores que tenía, no es tarea fácil.
-¿Estas grandes noches se valoran más con los años?
-Es posible. Hombre, aquel día nos dimos cuenta de lo que habíamos hecho, pero sí es cierto que cuando se cumplen fechas como estas uno echa la vista atrás y ve lo bonito que fue y lo que significó. Posiblemente, dentro de otros diez años tengamos de nuevo esta conversación y le diré que me sigo emocionando con los recuerdos.
-¿La noche del PSG o esta?
-Esta tuvo una repercusión internacional enorme porque era el actual campeón, la remontada... Pero en lo personal, la del PSG está por delante.