Germán se adapta muy bien a lo que hoy entendemos como un portero moderno. No destaca especialmente en nada, pero sí que es muy completo. Dispone de un juego de pies que le permite dar apoyos al equipo y una buena salida de juego, tanto en corto, como cuando quiere jugar en una distancia media o larga, porque la pone en el pie del compañero. No es especialmente bueno ni en el juego aéreo ni bajo palos, donde considero que todos a día de hoy son similares. Pero en lo que Lux se revela como el mejor posible para este Deportivo es su capacidad para transmitir seguridad a sus compañeros. Se nota que la defensa juega muy cómoda cuando él está detrás. Y eso se traslada a todo el bloque, porque la seguridad defensiva es la clave de esta temporada. Creo que esta seguridad tiene más que ver con el aspecto psicológico que con otra cosa. Se trata de la confianza que tiene la defensa en ti y parece claro que Fabricio, que protagonizó buenas actuaciones en los partidos de que dispuso, aún se la tiene que ganar.
Así, las catorce jornadas que Lux lleva con la portería a cero se revelan más como un mérito de toda la plantilla, que como un logro personal. Yo también fui el Zamora récord de la historia, pero nunca lo consideré como un éxito individual, sino el premio a toda la actuación de aquel equipo. Lo que está claro es que cuando eres el menos goleado de la categoría, consigues cosas importantes. Se suele olvidar, pero el propio Barça de los récords de Guardiola recibía muy pocos goles y Valdés fue Zamora cuatro veces seguidas. Una de las claves de un campeón, o de este Dépor en ascenso directo, pasa por apretar en defensa. Muy pocos clubes se pueden plantear marcar goleadas todos los días.
Paco Liaño ganó tres trofeos Zamora, uno con el Sestao (temporada 90-91) en Segunda División y dos con el Dépor en Primera, en la 92-93 junto al meta del Celta Cañizares, y en la 93-94 con el mejor promedio de la historia del campeonato, 0,47 goles por partido.