Claro que no es normal que a los españoles se nos siga pidiendo una dosis de paciencia, resignación cristiana y comprensiva para la cual ya no queda lugar tras esa larga espera que sufre este país por culpa de no sé bien quién. Existe una coincidencia general señalando a los políticos y al Gobierno quienes, además de no aceptar responsabilidades parecen tomarnos el pelo marcando fechas en las que aseguran que se resolverá la situación. Leyendo ayer el artículo Contra la paciencia que Santiago Rey Fernández-Latorre firmaba en las páginas de Opinión de este periódico, artículo en el que se hace una serena reflexión sobre el difícil momento que sufre España, lo de la paciencia me quedó grabado a consecuencia de otros problemas que estos días afrontan aficionados de toda España, pendientes de las dificultades de los equipos de Primera en riesgo de descenso.
A esos aficionados al fútbol también se les pide paciencia, virtud que ayuda a soportar con resignación los reveses, saliendo de un fracaso (disfrazado de mala suerte) y pidiendo paciencia a la vez que se solicita ayuda para el inmediato partido. Y cuando se sufre una nueva derrota, se repite la mención hablando del siguiente...
En el fútbol, la paciencia se agota con mucha frecuencia y cuando esto sucede hay que inventarla... si los ánimos lo permiten. De lo contrario, terminaré repitiendo lo que decía Santiago Rey Fernández-Latorre señalando que «hay situaciones en las que es inaceptable la paciencia», algo que continuamente demandan los dirigentes de los clubes a los seguidores de los equipos.