Para los deseos del deportivismo, el tiempo transcurre con mucha lentitud. Menos mal que se pasa por un momento, sino dulce, sí cuando menos con una ligera dosis de optimismo, algo que no se contaba hace bien poco. «El fútbol tiene estas alternativas», puede decirse al tiempo que cabe recordar lo que por aquí se lleva sufriendo desde hace mucho tiempo. Verdad que se esperan tiempos mejores, pero tendrá que ser pronto, hoy mismo en Valencia, porque el deportivismo sufre y el cansancio mina su estado de ánimo. No queda más remedio que resistir, sin perder la esperanza y para conservarla no es mala la recomendación de recordar cómo estaba el Deportivo y cómo se le ve ahora. Porque, aunque sigue agobiado, réstenle ustedes esos 9 puntos de los partidos ganados tan seguidos y verán como se nota una reacción que deberá continuar.
Esto del Deportivo fue algo que ayer me dio vueltas en la cabeza durante los sorteos europeos que, dicho sea de paso, tuvieron un desenlace igual a aquellos otros de antaño, con las famosas bolas frías que se elegían al tacto para extraerlas en el momento y frente al rival deseado. Del sorteo y otros datos ya ofrece este periódico amplia información. Aquí me limito al Levante-Deportivo, partido que origina una seria preocupación.