El Dépor aprovechó la superioridad para manejar mejor los tiempos y superar a un Celta devorado por el ímpetu
16 mar 2013 . Actualizado a las 18:17 h.El Dépor se resiste. El Celta se complica el futuro. El derbi no aclaró el futuro del fútbol gallego, pero dio esperanza al que más la necesitaba y restó vida al que más tenía. El equipo de Fernando Vázquez se dio un baño de autoestima frente a su rival favorito, con un once del corte de Oltra, con más seguridad defensiva y el habitual dominio de los últimos precedentes.
El mando
El ambicioso inicio celeste
El sello de Abel Resino es la presión en campo en campo contrario, nada de esperar a su rival. Y así arrancó el choque, con su equipo cerrando los caminos a un Dépor que apenas era capaz de dar dos pases seguidos. Pero apareció la primera indecisión defensiva celeste para dejar un balón a los pies de Valerón, quien con delicadeza se lo regaló a Riki. Al delantero una vez pasado el cabreo por no viajar al Camp Nou la semana pasada, le puso la firma a un gran gol. Al Dépor le llagaba con una pincelada para tomarle de nuevo la medida a los derbis.
La ansiedad
Ímpetu visitante, calma local
El Dépor, tantas veces atenazado por la ansiedad, se la traspasó a un Celta al que le faltó paciencia. Antes del cuarto de hora, sus dos centrales ya habían visto la tarjeta amarilla. Como en los últimos tres derbis, el conjunto blanquiazul manejaba mejorlos tiempos. Sin prisas, pero sin conceder nada a su rival.
La expulsión
Iago Aspas, otra vez superado por la situación
Antes de la media hora, Iago Aspas, otra vez devorado en un derbi, pagó todas sus frustraciones sobre Marchena. Una expulsión clara, un acto de irresponsabilidad que alejó a su equipo de la reacción y que puede costarle caro en el futuro. Al Dépor solo le quedaba madurar el partido, esperar pacientemente a que los minutos pasaran factura al ímpetu celeste.
El esfuerzo
Mejor manejo del Dépor
Quemó las naves el Celta en el inicio de la segunda parte, en un encomiable ejercicio de voluntad que no dio sus frutos frente a la ayer bien organizada zaga local. Un dominio poco efectivo, incapaz de poner en serios apuros a Aranzubía. Solo el Dépor, con un ataque monopolizado enteramente por Riki, se acercaba al gol. Llegó la forma más inesperada, en un centro sin aparente peligro que Silvio remató de manera magistral desde fuera del área. Imposible para Varas.
El final
Valerón, Juan Domínguez y los espacios
Otra vez el manejo de los tiempos. El Dépor aprovechó cada espacio que le concedió un rival entregado a una causa ya imposible. Iago Aspas se la había complicado. Aire para Valerón y Juan Domínguez.