¿Quién sabe lo que pasará?

TORRE DE MARATHÓN

17 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Por mucha voluntad que ponga, no me anima a hablar de Deportivo. No solo hoy, sino que me sucede desde el mes de noviembre. «Esto cambiará», me dicen repetidamente. La frase pasa a ser como un consuelo transitorio, pues vuelve de inmediato la misma situación. De veras, tras la derrota de Sevilla no sé ni qué decir.

A Fernando Vázquez no empezó alumbrándole esa lámpara que, en un despacho de la Plaza de Pontevedra, iluminaba hasta la madrugada el local del club coruñés, donde se hacían horas extras y los teléfonos no cesaban de sonar. Esto sería antes, porque ahora la actividad aparece oculta en tinieblas y un temor que ya no esconde el seguidor deportivista cuando piensa en su Dépor y el futuro tan peliagudo que no hay un diagnóstico capaz de mantener viva la esperanza. Decirlo resulta duro, pero responde a la realidad con la que ahora tendrá que lidiar Fernando Vázquez, y hacerlo con mucha suerte y acierto para no terminar también en la UVI.

Urgencias

El técnico de Castrofeito, por ahora, está en urgencias donde siempre se espera conocer la primera impresión sobre los problemas que presenta el enfermo. Un enfermo que, en el caso de un club de fútbol como es el Deportivo, reclama la participación de varios especialistas para un diagnóstico general, diagnóstico complicado como es el fútbol aficionado, qué será en el profesional.

Mensaje

Señalar como mensaje de tranquilidad el número de partidos que hay que ganar resulta infantil. En situaciones como la que viven ahora los seguidores deportivistas, de nada sirve lamentarse de los resultados en partidos que no deberían haberse perdido. Perdimos tantos que, ahora, ¿qué cree usted qué pasará?. Yo, tampoco lo sé.