Los deportivistas vivieron anoche un primer tiempo cargado de suspiros, sobre todo entre el minuto 31 y 40, tiempo en el que los blanquiazules llegaron a ver en dos ocasiones las posibilidades de subir el 2-2 al marcador, ilusión que no se materializó pero tampoco cerró la puerta para el segundo tiempo.
El partido no había empezado como lo había proyectado Fernando Vázquez, pues pronto se puso cuesta arriba, y menos mal que Aranzubía evitó un rápido segundo gol, pero ya no pudo con el 2-0, antes de la media hora. Después, las ilusiones coruñesas se vieron apagadas con el 3-1. Cuando falta un tiempo las esperanzas siguen, y por dos veces se rondó el 3-2 que, de producirse, otro gallo hubiera cantado. El Deportivo nunca se mostró en Sevilla como un colista.