El portero saltó como un resorte para salvar al Dépor de un gol cantado
19 dic 2012 . Actualizado a las 17:32 h.En su estreno en la alineación liguera Lux ascendió a los altares. Su muelle, esa suerte de salto desde el suelo sin apoyar las manos para despejar el segundo remate a bocajarro del mediapunta del Valladolid Óscar, despertó la admiración de entrenadores y exdeportivistas, quienes destacaron las condiciones del jugador que hasta el pasado lunes era el suplente de Aranzubia.
El guardameta argentino dejó una tarjeta de presentación digna de la espléndida trayectoria de su compañero en A Coruña y dio todo un aviso de que su paso por la portería del Dépor no será efímero. En el lance apeló a una acertada colocación para detener el primer remate de su adversario, un cabezazo desde más cerca que el punto de penalti. «La verdadera parada es la segunda. Tiene mucha dificultad, porque la hace en posición de enderezar el cuerpo. Él quiere enderezarse hacia la derecha y el balón le va a la izquierda, y eso añade dificultad. Pero reacciona rápido. Le sorprende con el brazo a contrapié, por lo que sacar el balón tiene una gran dificultad», explica Luis César, quien antes de ser entrenador fue portero.
Para Liaño, exdeportivista y portero retirado, se trató de una acción que pone de relieve el trabajo de Lux durante los entrenamientos. «A la primera responde porque está bien situado y el despeje necesita de una segunda acción de velocidad y colocar el cuerpo para poder levantarte tan rápido. Detrás de esta acción están muchas horas de entrenamiento y saber colocar el cuerpo. Puede parecer solo un lance de velocidad de reacción, pero detrás hay mucho trabajo muy acertado».
Según destaca Carou, otro exdeportivista con una larga trayectoria como cancerbero, «una vez que cae el mérito de la siguiente parada es que se levanta perfectamente. Siempre está mirando al balón y se levanta con las piernas. Tiene las manos libres y son sus reflejos y su técnica de caída la que lo ayudan a levantarse tan rápido. Se incorpora como se le intenta inculcar a los niños desde la base. Vuelve a su posición con las manos libres, porque si utiliza una mano, ya no las tiene para erguirse. Es una técnica en la que te levantas con la inercia del cuerpo y puedes reaccionar».
Coinciden los tres en destacar la labor específica del preparador de porteros, José Sambade, con los metas. «Es que Aranzubia también ha protagonizado este tipo de acciones. Ha hecho muchas», recuerda Luis César. Y Carou asevera: «Lux demostró en un instante que no se relajó en su posición en el equipo y ahora recoge los frutos».