Uno tiene que sorprenderse al tiempo de censurar a quienes permiten la exhibición de poder de la que hacen gala algunos de los que ostentan cargos dirigentes en el fútbol, tanto a nivel nacional como internacional. En la expedición del Athletic, obligada por la UEFA a viajar a Haifa, zona de guerra, en donde el equipo bilbaíno tenía prevista enfrentarse ayer al Kyriat, el viaje había levantado serios temores (miedo se diría mejor) entre los componentes del equipo vasco quienes, tras el vuelo, viajarían en autocar desde Tel Aviv a Haifa.
El conflicto israelí-palestino hizo que el temor bilbaíno obligara a solicitar un aplazamiento del partido, pero la UEFA se negó garantizando (?) la seguridad. Sin embargo, ante los reiterados argumentos esgrimidos por el Athletic, la UEFA se vio obligada a autorizar el aplazamiento del partido, decisión que comunicó cuando los jugadores y directivos ya estaban en el aeropuerto de Bilbao, resignados a cumplir con la UEFA, decisión que parece más una orden del ejército para ir a la guerra, que de un organismo deportivo como es, o debería ser, el que rige el fútbol.
Creo que en situaciones como esta las competencias que asumió la UEFA rebasan los límites normales en la sociedad actual. El gobierno de un país, supongo, podrá prohibir la salida de un equipo de fútbol, como en el caso del Athletic, porque de lo que se trata es de velar en todo momento por una seguridad total.