Tras dos décadas de sólida carrera en los banquillos, el viveirense es el nuevo ayudante de la seleccionadora absoluta y seleccionador femenino sub-21 y sub-19
10 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Jorge González Basanta (Viveiro, 1988) estrenó esta pasada semana su condición de ayudante de Clàudia Pons, la seleccionadora absoluta española de fútbol sala femenino, y también los cargos de seleccionador sub-21 y sub-19. Después de tres años apartado de los banquillos de clubes, pero matando el gusanillo dirigiendo al combinado irmandiño sub-19 hasta el pasado año, el viveirense no dudó en aceptar la propuesta que le plantearon en junio. «He tenido alguna cosa durante todo este tiempo, pero hace un año fui papá por segunda vez, llevo diez años afincado en Lugo gestionando una empresa familiar y tenía claro que no iba a hacer locuras e irme para otra ciudad si no era un proyecto importante, pero salió esto y era difícil decir que no», reconoce.
Criado en la cantera del Puerto Celeiro, se quedó a un paso de debutar como jugador en Segunda en varias ocasiones. Los estudios lo llevaron a Santiago, donde cursó Economía, y allí comenzó su trayectoria en los banquillos tras pasar tres años jugando en el filial del Autos Lobelle en Segunda B. El Funeraria Apóstol le dio la primera oportunidad y después llegó una nueva llamada del Lobelle. «Me contactaron para un campamento de verano, entré en la base y luego pasé por todos los equipos, desde el prebenjamín hasta ser segundo en Segunda B», rememora.
Y fue ahí cuando en el año 2015 recibió otra propuesta y se inició en el fútbol sala femenino a través del Poio, un recién llegado por aquel entonces a Primera. «Hicimos una muy buena temporada, pero murió de repente mi suegro y al final de la misma me vine a Lugo para atender las tiendas que tenía. Dejé aparcado el fútbol sala durante tres años, hasta que en el 2018 surgió la opción del Viaxes Amarelle», recuerda.
Un lustro en el Viaxes Amarelle
En el conjunto herculino pasó cinco campañas en las que prácticamente hizo de todo y vivió éxitos y sinsabores. «Me encargaba de entrenar al primer equipo, de la coordinación de toda la base y más cosas. Sufrimos dos descensos y celebramos dos ascensos. Antes de volver a bajar, me fui dejando al equipo en Primera. Era mucho desgaste porque vivía en Lugo y viajaba casi a diario a A Coruña. Me había dejado la vida por el club y los seis meses posteriores a irme no volví a A Coruña. Lo pasé fatal, no veía fútbol sala, pero luego vuelves a empezar a ver algún partido, te alegras por la progresión de jugadoras que tuviste a tu cargo y nunca me atrevía a afirmar que dejase el fútbol sala», explica.
La eliminación de los campeonatos de España de selecciones sub-19 lo dejó la pasada temporada sin opción de entrenar, pero alguien se acordaba todavía de él en la Real Federación Española de Fútbol. «No me esperaba la llamada, aunque sabía que iba a haber salidas en los cuerpos técnicos de las selecciones. Mi única relación con la Federación fue realizar tareas de analista con la sub-21 en un torneo en Francia hace dos años, en el que estuve cinco días trabajando y fue una experiencia buena. Fue el primer contacto, además de participar en congresos o jornadas cuando estaba en la selección gallega», señala.
Pero también existía el vínculo con la seleccionadora. «Sí es cierto que tenía relación con Clàudia [Pons] de felicitarla cuando gana algún título y también de la época de Amarelle. Siempre he apostado por jugadoras jóvenes como Martita, Èlia o Candela, que están en la absoluta o han debutado, y pasaba informes sobre jugadoras a la federación, algo que considero normal. Tenía una relación cordial con la seleccionadora, pero la verdad es que no me lo esperaba a estas alturas, tras tres años fuera de los banquillos a nivel de clubes», reconoce.
Una vez recibida la propuesta, la respuesta fue rápida, aunque no instantánea. «Fue complicado asimilarlo durante las primeras 24 horas y poner todo en contexto, pero creo que es lo máximo poder representar a tu país y es una oportunidad que si no cojo ahora, a lo mejor me tiro de los pelos cuando tenga 50 o 60 años», apunta el mariñano.
Objetivo: el Europeo de marzo en Croacia
Aunque no le exigirá un trabajo diario en un lugar físico, Jorge Basanta es consciente de que su vida va a cambiar estos próximos meses, porque la selección absoluta realiza concentraciones todos los meses y va a tener que completar muchos viajes a Las Rozas. «Voy a viajar bastante y calculo que este próximo año estaré más de 100 días fuera de casa porque tenemos el Preeuropeo en Eslovenia en octubre y, si nos clasificamos, el Europeo en marzo en Croacia. Y luego hay que sumarle las concentraciones de las inferiores», prevé.
También realizará labores de seguimiento cada semana. «Veré partidos de Primera, Segunda y de categorías inferiores porque tenemos un reparto de trabajo entre el cuerpo técnico, así que si antes veía dos o tres partidos cada jornada por seguir un poco mi deporte, ahora a lo mejor tendré que ver quince, así que toca dar un paso al lado en la gestión de las tiendas y delegar», anticipa.
La primera concentración de la absoluta ya se celebrará en septiembre y parece que el técnico viveirense no tendrá demasiadas dificultades para adaptarse a la metodología de la selección. «Más o menos sé cómo trabajan porque lo instauró un poco Venancio López y fue lo que mamé en Santiago, aunque como es lógico hubo algunos cambios, pero son cosas normales. Ya he estado en Las Rozas y ahora mismo sobre todo estoy recibiendo mucha información», relata.
Relevo para Peque y Anita Luján
El primer gran objetivo será el Europeo de marzo. «Es el cuarto campeonato y se consiguieron los tres anteriores, así que el objetivo es revalidar el título y tendremos la presión de ser el rival a batir. Además, está habiendo un cambio de generación, con la salida de gente como Peque o Anita Luján, así que otro objetivo es completar este proceso con las nuevas hornadas», afirma.
Su elección considera que es otro espaldarazo más al trabajo que se realiza en el comité gallego de entrenadores. «Creo que el nivel de los técnicos en España es bueno, tanto en fútbol como en fútbol sala. Y a nivel gallego siempre hubo muchos clubes y contamos con canteras muy reconocidas, tanto en masculino como femenino. Creo que hay muchísima tradición y de entrenadores también, porque ahí tenemos a gente que está triunfando como Diego Ríos, Bruno Gómez, Julio Delgado y tantos otros. El nivel es muy bueno, hay buena relación en el colectivo y tenemos la suerte de poder aprender unos de otros», destaca.
El hecho de volver a contar con cuatro equipos de Galicia en la Liga Iberdrola le facilitará seguir a las jugadoras en directo: «Vivo en Outeiro de Rei y tengo al ladito a Castro. Asistiré a muchos partidos de los equipos gallegos o del Rodiles asturiano y veré también la Segunda por ser seleccionador de base, aunque muchas de las futbolistas de la sub-21 ya están jugando en Primera».
Finalmente, Basanta también tiene un recuerdo para el Reyco Burela FS. «Es una pena el descenso del femenino, pero parece que hay buenas noticias con la continuidad de los equipos en Segunda y ojalá se vayan solucionando los problemas poco a poco. A Mariña siempre tuvo mucho fútbol sala y lo que se vivía en Burela era espectacular. De hecho, si estoy aquí es por contar con referentes. Si se siguen manteniendo, van a seguir apareciendo jugadoras y jugadores y se mantendrá la base. Esperemos que pasen este período complicado lo antes posible», concluye Jorge Basanta.