Iván Cruz: «Mis mejores experiencias son en el Breo, es un sitio especial y estoy involucrado con la ciudad»
DEPORTES
El ala-pívot y pívot ha jugado dos partidos en ya su tercera etapa en Lugo después de promediar 12,1 puntos en Primera FEB 2025-2026 con 44,6 % de efectividad en los triples
21 may 2026 . Actualizado a las 22:50 h.Iván Cruz Uceda (Madrid, 1991) juega su tercera etapa en el Breogán después de competir en la LEB Oro 2016-2017 y entre 2020 y 2022 consiguiendo un ascenso a ACB y jugando una temporada en Lugo en la máxima categoría, así como ahora ya suma dos partidos con dos victorias contra el Força Lleida y el Bàsquet Girona, ambos partidos en el Pazo. Contra el Lleida anotó el último triple del equipo, el decimoséptimo, que suponía igualar el récord de triples del Breogán en un partido en la ACB. Un ala-pívot y pívot abierto, tirador, con una mecánica de tiro muy rápida, con sobresaliente capacidad en el rebote, juego al poste, veloz en las finalizaciones cerca del aro, brazos largos en defensa y entendimiento del juego. 117 partidos jugados ya en su carrera ACB. El Breogán juega contra el Unicaja Málaga en el Pabellón Martín Carpena de Málaga este sábado 23 de mayo (18 horas, DAZN) en la penúltima jornada de Liga.
—¿Cómo fue el proceso de su vuelta al Breogán?
—Terminé mi temporada, llamaron a mi representante, supongo que Tito (Díaz) y preguntó si estaba interesado en venir a ayudar en la última parte de la temporada. Para mí, aparte de volver a la ACB, estar en un club como el Breo siempre está bien. Además, conozco mucha gente, tengo muchos amigos aquí, es volver y estar en casa.
—¿Cómo fue su vida esos días?
—Sí, terminamos la temporada con el Melilla el viernes en Menorca, me llamaron al día siguiente del partido de Menorca. Llegamos a Melilla, hice las maletas, fui a Madrid, dejé las maletas como pude, hice otra maleta rápida, cogí el coche y me vine. Entonces, al final, de un día para otro tienes que montar la maleta e irte. Pero es algo que me encanta, me encanta el baloncesto, me encanta jugar a este deporte, es algo que viene implícito y no pasa nada, se hace con gusto (sonríe).
—¿Qué sintió cuando entró en la rotación contra el Lleida y ya en su segunda entrada a pista mete el triple final que iguala el récord de tiros de tres puntos anotados por el Breogán en un partido en su historia ACB?
—Yo no lo sabía, yo vi a la gente saltar y me digo: «¿Qué pasa?, es un triple normal». Pero luego ya me dijeron que es igualar el récord y ya lo entendí. Me sentí muy bien, he demostrado que puedo jugar en esta liga otra vez, es verdad que me lesioné y al final eso hizo que tuviera que dar un pasito para atrás para volver a jugar con confianza, pero yo soy consciente de mis capacidades y sé que puedo jugar en esta liga. El Breo también lo sabe, por eso me ha traído aquí y Luis (Casimiro) me dio la oportunidad de poder ayudar al equipo, aunque fuera en la primera parte un minuto o dos, no me acuerdo muy bien, y luego salir ya un poco más al final del partido. Estoy súper contento por haber jugado ya con el Breogán esta temporada y, por supuesto, haber metido ese triple, que es para un récord.
—Esta última temporada la ha cerrado con una media de 12,1 puntos por partido frente a los 6,9 de la liga anterior, ambas en Primera FEB, y en esta 2025-2026 promediando un superlativo 44,6 % de efectividad en los triples. ¿Fue una segunda temporada de consolidación? Muchas veces se dice que, después de una lesión, el primer año es de transición.
—Sí, ahora que lo comentas es verdad que mi primera temporada después de la lesión jugué en el Fuenlabrada y yo no me sentía al 100 %. Yo estaba bien físicamente, las rodillas sin ningún problema, sin ningún tipo de molestia ni nada, pero es verdad que físicamente no tenía la fuerza que tenía antes de la lesión o la fuerza que sí tengo ahora. Por ejemplo, esa temporada en el Fuenlabrada no iba tan duro al rebote. Yo hablaba con otros jugadores que también han tenido la misma lesión y me decían que lo que yo sentía era lo normal, que la cabeza también tarda un período en volver a tener esa confianza en el cuerpo. En Fuenlabrada hicimos muy buena temporada, yo fui parte de un equipo que todos jugábamos 20 minutos y todos los hacíamos muy, muy bien más allá de las estadísticas. Fui mejorando. Esta temporada en Melilla ha sido ya como volver otra vez a sentirme como era antes de la lesión, volver a tener la confianza en mi tiro, volver a rebotear bien, volver a jugar al 100 % de mis capacidades y estoy contento por todo ello.
—¿Cómo ha sido reencontrarse con Erik Quintela y con Jordan Sakho?
—Me llevo muy bien con ellos. A Jordan, ya antes de jugar con él en el Breogán, ya le conocía de Madrid, de cuando él jugaba en el Torrelodones, nos hemos enfrentado alguna vez cuando éramos júniors. Con Erik he jugado dos temporadas y es amigo mío. Con Jordan me llevo súper bien.
—¿Cómo fue el proceso de adaptación tan rápido en esta tercera etapa?
—Fue fácil al ser un equipo que ya conocía. Y fue muchísimo más fácil con compañeros como Erik (Quintela) y Jordan (Sakho). Todos me han recibido muy bien, me han ayudado a involucrarme y a estar más metido en el equipo. Entonces, estoy muy contento.
—¿Cómo es jugar en el Pazo como local?
—Es increíble, es la mejor afición que hay, cómo llenan el pabellón, cómo están involucrados con el equipo. Yo, desde mi punto de vista, lo que noto siempre que vengo a Lugo, tanto jugando en el Breo como de rival, es que me muestran un cariño increíble y yo siempre intento devolverlo en la pista. Si veo a gente y me pide fotos siempre soy súper amable con los niños y con todo el mundo, es algo que me sale de dentro, me nace así. ¡Son tan buen gente! ¡Me tienen tanto cariño! He dejado buena imagen aquí. Estoy involucrado con la ciudad. Le tengo mucho cariño a la afición del Pazo y a la ciudad de Lugo porque las mejores experiencias que tengo son en el Breogán, es un sitio especial en el mundo del basket.
—Tito Díaz ya fue su director deportivo entre 2020 y 2022, pero ahora se sienta en el banquillo al solo ser director deportivo y no ser también director general. ¿Cómo es tenerlo ahora en el banquillo?
—Muy bien, me llevo muy bien con él, es el que se acordó de mi para sustituir a Jordan (Sakho), que desgraciadamente ha tenido una lesión. Siempre he tenido muy buena relación con Tito.
—¿Qué opinión tiene del Breogán actual?
—Muy bien, me ha sorprendido. Juegan de memoria, es un equipo que está muy bien entrenado, sabe muy bien a lo que juega y estoy súper contento de que hayan pensado en mí para ayudarles. Me estoy encontrando muy bien
—¿Qué cambios percibe en el club desde su primera etapa en 2016?
—Mucho mejor. Lo comentaba con mi familia. El club ha ido mejorando muchísimo en muchísimos aspectos. Es verdad que cuando vine en la 2016-2017 fue un verano difícil porque no se sabía si el equipo iba a salir en LEB Oro o no, había problemas económicos, fue un poco lío. El equipo salió, me ficharon e hice una gran temporada. Al final, la temporada fue buena, fichamos jugadores de mucha calidad y estuvo muy bien. Desde ahí hasta ahora he visto cómo el club ha ido mejorando en todo, en la organización, en el pabellón, en el vestuario, poco a poco haciendo las cosas bien, sin correr, que es de lo que se trata, yendo paso a paso, sin saltarse pasos y sabiendo claramente lo que se tiene que hacer. Ahora aquí está, es un club top.
—¿Le gustaría renovar?
—Sí, estoy para ayudar, no han hablado nada conmigo para la próxima temporada. Hay ciertos problemas de cupos, no hay muchos españoles de calidad y considero que soy de bastante nivel, lo he demostrado en esta competición. No sé qué es lo que va a pasar. Hay que intentar conseguir si se puede jugar el playoff y clasificarnos para competición europea.
—Usted jugó la Basketball Champions League (BCL) con el Laguna Tenerife. ¿Le gustaría que el Breogán jugase competición europea en la temporada 2026-2027?
—Jugar otra competición siempre es bueno para el jugador. Lo que el jugador quiere es jugar, entrenar menos y jugar más partidos. Lo que nos gusta es competir y sería un aliciente increíble para la temporada que viene, para todos los jugadores. Jugar dos competiciones es súper motivante. Y yo, que he estado en esa situación, mola mucho.
—¿Cómo analiza la situación actual de la NCAA?
—Me parece genial. Yo lo hice cuando económicamente no había dinero, solo había beca para estudiar. Yo lo hice porque quería seguir jugando a buen nivel y sacarme la carrera, que aquí en España no es tan sencillo si quieres jugar a un nivel muy alto y sacarte la carrera al mismo tiempo, en ciertos momentos hay dificultades en este aspecto. Entonces, decidí irme allí y estuve muy bien. Es una experiencia increíble la que viví allí, incluso si no hubiera contratos económicos tan altos también se lo recomendaría a muchísimos jugadores, pero ahora ya hay contratos económicos altos o incluso muy altos. Es cierto que se está pagando muchísimo y hay que aprovechar. Al final, es una cuestión que está ahí y los jugadores tienen que aprovechar. Entiendo que, si tienes cierta proyección, es una buena idea irse a Estados Unidos, aquí, como se ve, los jugadores jóvenes no siempre tienen demasiados minutos. Entonces, está bien que se vayan. Me parece una buena idea.
—Usted es un cuatro abierto, pero que también juega al poste. Siempre ha sido el mismo perfil de jugador. ¿Siente que fue de los primeros cuatros abiertos?
—Sí, es cierto que desde siempre he sido un cuatro abierto alto, soy un 2,08 tirando triples, soy bastante ágil para mi altura. Puede ser que al principio de mi carrera fuera un poco diferente porque antes había cuatros más pequeños que iban más para dentro, tiraban un poco más, o cincos más abiertos, lo que fuera, pero así un cuatro que podía jugar de espaldas también no era tan común. Ahora mismo sigo con las mismas características, tirando de tres puntos, ayudando al rebote, jugando de espaldas y ahora también incluso al cinco para abrir el campo, que no me va mal tampoco porque, al final, soy grande y soy alto, pero mi posición es la de cuatro.
—¿Cómo tira tan rápido, más propio de un escolta, midiendo 2,08 metros?
—Mi padre jugó también al basket profesional en el Caja Madrid, jugó también a buen nivel, no sé si jugó en Primera, no me acuerdo, antes había Primera y Segunda, no sé si jugó en Primera, pero sé que jugó a muy buen nivel. Él jugaba de alero, desde pequeño me enseñó a tirar y él tiraba muy bien, era un grandísimo tirador y desde pequeñito me fue enseñando. Tirar rápido es una cuestión que yo he ido también practicando. Siempre he trabajado el tirar rápido y tirar arriba. Mi padre siempre me decía que, con mi altura, si era capaz de tirar rápido y muy alto, que es lo que hago, pues iba a tener mucha más facilidad para levantar el tiro.
—Usted es también un especialista en el rebote. ¿Es innato, es olfato, es colocación, es el cuerpo, qué cree que es lo más importante?
—Si me piden algún truco para rebotear no sabría decir. No voy al contacto porque tengo brazos largos y soy más rápido que otros cuatros y otros cincos en cuanto a lectura del balón. Si voy a contactar y bloquear pues tardo un poco más. Sí que contacto un poco, pero rápidamente voy a poner arriba el balón. Tengo cierto talento innato en tener esa capacidad de adivinar, en pensar que el balón va ahí, que el rival va por ahí, frenar ahí, por ahí cojo el rebote. Al final, es ir con muchísimas ganas, que es como yo voy.
—¿En qué cree que ha mejorado su juego en los últimos tiempos?
—He mejorado la lectura del juego, el pasar el balón, el ver el baloncesto desde un punto de vista más táctico, que yo antes era más físico, algo loco, ahora también, pero he mejorado con la experiencia. He mejorado en mi Basketball IQ (entendimiento táctico y lectura del juego), he mejorado al ver los espacios, saber el momento de hacer las cosas.
—¿Cómo recuerda a sus diferentes primeros entrenadores en el Breogán? El primero, Natxo Lezkano.
—Natxo fue de los entrenadores con jugadas más estrictas, con roles más determinados en ese momento. Ahora es un poco más diferente, han pasado diez años, pero con Natxo sí que aprendí un montón en la lectura del juego, a saber colocarme mucho mejor, a mejorar mi Basketball IQ (entendimiento táctico y lectura del juego), me ayudó mucho en eso. Le estoy agradecido porque es un grandísimo entrenador. Lo ha demostrado ascendiendo equipos y también lo ha demostrado en ACB.
—¿Diego Epifanio?
—Es un tío súper cercano, me llevo muy bien con él. De hecho, le felicité cuando ascendió con Obradoiro y me escribió cuando me lesioné para ver qué tal estaba. Es un tío de puta madre y un grandísimo entrenador. Ha subido a cuatros equipos. Tiene nivel de sobra para la ACB, seguro que se va a asentar porque es un grandísimo entrenador, me ha ayudado mucho e hicimos un baloncesto bonito en su Breogán. Estábamos todos involucrados, jugábamos todos lo mismo, en torno a 18-20 minutos con los roles determinados y cada uno sabiendo muy bien lo que hacíamos. Subimos contra Granada, que les pasamos por encima allí en el último partido. Fue una grandísima temporada con él.
—¿Paco Olmos?
—Le tengo mucho cariño a pesar de lo que pasó, que desgraciadamente se fue a mitad de temporada. Para mí, fue difícil su marcha a mitad de temporada porque todos estábamos muy involucrados con él y le teníamos mucho cariño. Nos ayudó un montón. Al final, era la primera temporada del Breogán en ACB después de haber vuelto a bajar. Nos fue muy bien. Me dio esa confianza que yo necesitaba para demostrar que yo era jugador ACB. Confió en mí. Es un entrenador que, además de entrenador, es psicólogo, me supo llevar muy bien, me supo calar muy bien emocionalmente y le estoy muy agradecido.
—¿Veljko Mrsic?
—Con Veljko conseguí mi récord de puntos y rebotes en un partido en mi carrera ACB, fue en dos partidos diferentes. Es un entrenador más duro, físicamente nos tenía a rajatabla. Es cierto que, cuando vino, el equipo ya estaba en una dinámica. Él impulsó al equipo con su manera de entrenar. Yo tengo buena relación con él, me ayudó, me puso a jugar y se lo agradezco. Fue mi primer entrenador no español.
—¿Cómo ha sido su trabajo algunos verano con Rubén Portes, ex preparador físico del Breogán, y también en su etapa conjunta en el Breogán?
—Muy bien. Es verdad que desde que fichó por Valencia ha tenido más lío y ha tenido que estar en Valencia. Entonces, ya no ha cuadrado tanto. Me ha ido muy bien las temporadas que estuve con él en Lugo y los veranos que he entrenado con él me ha ido muy bien. Es un grandísimo preparador físico, me llevo muy bien con él, incluso todavía hablamos, igual que con Pablito (Duarte), que estuvo aquí de fisioterapeuta en el Breo y me llevo también muy bien con él. Quiero darles la enhorabuena por clasificarse para la Final Four de la Euroliga.
—Usted ha jugado torneos 3x3 en los veranos de 2021, 2019 y 2018. ¿Qué le ha aportado el 3x3 para el 5x5?
—Dejé de jugar 3x3 desde la lesión porque es en verano y quiero alargar un poco más mi carrera deportiva. Me encuentro muy bien físicamente, me quedan todavía bastantes años de baloncesto, me noto muy bien mentalmente. Entonces, seguir machacándote todo el verano y viajando es un poco contraproducente para lo que busco, que es alargar mi carrera 5x5. El 3x3 es un deporte muy físico, en el que tienes que estar muy bien de cardio, físicamente hay más contactos y es diferente, pero el 3x3 está chulo, está muy chulo.
—¿Cómo fue jugar con Aday Mara en el Basket Zaragoza?
—De puta madre. Vivíamos cerca, nos llevábamos muy bien. Seguimos hablando de vez en cuando. De hecho, hace poco hablamos cuando ganó la NCAA. Es muy buena gente. Cuando jugamos juntos en Zaragoza nos entendíamos muy bien, nos compenetrábamos muy bien, es un jugador que lee muy bien el juego, yo soy bueno en los cortes,en las puertas atrás y él lo leía muy bien. Lo pasé muy guay jugando con él.
«Me relaja mucho el Monte Segade, pasear, sentarme y escuchar el río»
El ex jugador del La Laguna Tenerife y Basket Zaragoza, entre otros, reflexiona sobre su carrera y sobre gustos personales.
—¿Cuál es su mejor recuerdo deportivo en el Breogán?
—Jugar la Copa.
—¿Y cuál es el segundo mejor recuerdo de su carrera?
—Cualquier ascenso.
—¿Cómo recuerda su etapa en la NCAA?
—Muy bien, fuimos al torneo también. Fue una experiencia increíble.
—¿Cuáles son los mejores compañeros que ha tenido en su carrera?
—Erik Quintela, también Josep Franch, que es muy amigo mío, Seydou (Aboubacar), Salva (Arco) o Rafa Huertas.
—¿Qué significa Lugo para usted para estar ya aquí en una tercera etapa?
—Lugo es como volver a casa. Fue el primer club que me dio la oportunidad de jugar como profesional. Tengo muy buenos recuerdos, hemos ganado y hemos jugado competiciones muy bonitas juntos.
—¿Cómo fue jugar con Dzanan Musa en el Breogán?
—Un jugadorazo, es uno de los mejores jugadores de Europa. Además, es un tío genial, me llevo súper bien con él.
—¿Cómo define esta temporada recién terminada en el Club Melilla Baloncesto?
—Una temporada complicada, una experiencia diferente también, en otro sitio.
—¿Cómo es la vida en Melilla?
—Tranquila, una vida tranquila, está todo cerca, todo más o menos barato y es cómodo.
—¿Qué le enseñó la lesión?
—A valorar mucho más los momentos, las experiencias, que en cualquier momento se te puede ir todo de la noche a la mañana. Me enseñó a valorar mucho y tomar mucho más en serio los momentos y las experiencias que voy teniendo.
—¿Cuál es su rincón favorito de Lugo?
—Tengo muchos. Los años que he estado aquí me relaja mucho ir al Monte Segade a hacer la ruta yo solo o con mi perro. Da igual partido malo o partido bueno, ganáramos o perdiéramos, siempre iba cuando teníamos libre. Me gusta mucho pasar por allí una horita, tranquilo, al lado del río. Es un sitio que me encanta. He ido también con amigos a pasear por allí, pero me gusta también ir allí yo solo. No va nadie, te encuentras a muy poca gente. Me siento a veces en alguna roca grande a escuchar el río y me encanta.
—¿Cuál es su gastronomía favorita de Lugo?
—El caldo, el caldo gallego. Soy full de cuchara.