Es el momento de que el Leyma recupere sensaciones en su partido contra el Tizona

Nacho Rama

DEPORTES

Santi M. Amil

19 mar 2026 . Actualizado a las 21:06 h.

Tras la trayectoria que está firmando el Leyma esta temporada, uno de los grandes retos es saber gestionar el día posterior a una derrota. Toca analizar el partido con la misma exigencia y naturalidad que cuando se gana, extraer conclusiones y seguir construyendo desde ahí. Otra cosa es la baja inesperada de Radoncic para lo que queda de temporada. Se trata de un jugador que, desde que llegó, aportó y que se había convertido en un valor seguro para el cuerpo técnico. Más allá de lo deportivo, ante una situación como una trombosis venosa profunda, lo prioritario es desearle una pronta y completa recuperación. A partir de ahí, el club debe valorar el posible relevo de su sustituto, sabiendo que, con los cupos cubiertos y con una ficha de extracomunitario, se podría ir a por todas las opciones al mercado.

En el partido de esta jornada, enfrente estará el Tizona, un equipo que ya a principio de temporada apuntaba a posiciones de play-off por la calidad y experiencia de su plantilla, aunque no siempre haya encontrado la regularidad deseada. Cuenta con roles muy bien definidos y un estilo de juego reconocible, similar al del Leyma, con posesiones cortas que nacen desde el rebote. Además, es uno de los conjuntos que menos cambios ha realizado en su plantilla y, desde mediados de enero, está dirigido por el gallego Denís Pombar como entrenador principal. No hay que olvidar que fue el único equipo capaz de ganar este año en el Coliseum, en la Copa España, remontando en un último cuarto de gran nivel (16-37), lo que habla de su capacidad competitiva.

Para el Leyma, es el momento de recuperar sensaciones, de reencontrarse con aquello que le ha dado tantas alegrías durante la temporada y de entender este instante como una oportunidad para reforzar la confianza que le ha llevado hasta aquí.

Ahora más que nunca, debemos arropar a nuestro equipo. Es cierto que ha tenido un mal día en Palencia, una muestra de su lado humano tras un rendimiento que, por momentos, rozaba lo extraordinario, y que tanto nos ha hecho disfrutar.

Si el 1 de septiembre nos hubieran dicho que estaríamos en esta situación, lo habríamos considerado casi impensable. Estamos viviendo una temporada de ensueño y toca seguir caminando juntos.