Nil Llop, patinador de velocidad sobre hielo: «¿Ganar medalla? Mi medalla ya es estar en estos Juegos»

Javier Varela COLPISA

DEPORTES

Nil Llop, durante un entrenamiento en Madrid
Nil Llop, durante un entrenamiento en Madrid Mariscal | EFE

El español debuta este sábado en Milán-Cortina en la prueba de 500 metros tras una carrera cargada de obstáculos

13 feb 2026 . Actualizado a las 20:15 h.

Nil Llop (El Prat de Llobregat, 2002) ya ha cumplido su sueño en Milán-Cortina. Pionero en un deporte «en el que no somos más de 40 patinadores con licencia», se quedó fuera de los Juegos de Pekín 2022 por un cono y, tras un accidente, los médicos le dijeron que «no volvería a patinar». Es consciente de que «la medalla está lejos», aunque sería un buen espaldarazo para su deporte. «Y para mí», dice con una sonrisa. La misma que no ha perdido desde que el pasado viernes cumpliera uno de sus sueños en la ceremonia de inauguración. El otro lo cumplirá este sábado, cuando compita en los 500 metros.

—En Milán-Cortina ya ha hecho historia: será el primer olímpico español en patinaje de velocidad sobre hielo. ¿Cómo se siente al llevar esa etiqueta?

—Muy feliz. Es un sueño para mí porque he estado trabajando desde bien pequeñito fuera de casa para conseguir estar en los Juegos. En España no tenemos instalaciones para poder entrenar y ha sido un camino muy largo, con muchos momentos complicados, pero siempre he tenido el objetivo muy claro: estar en Milán-Cortina.

—¿Se considera un rara avis dentro del deporte español?

—Está claro, no hay más que verlo. Somos prácticamente pioneros del deporte. Cada vez somos más integrantes y poco a poco vamos haciéndonos un hueco en este deporte minoritario a nivel mundial y todavía más minoritario en España.

—¿Cómo llegó al patinaje de velocidad sobre hielo?

—Pues yo desde bien pequeño he hecho patinaje de velocidad sobre ruedas, pero todo empezó con un proyecto de la Federación Catalana. Querían conseguir deportistas en disciplinas olímpicas donde no teníamos representación y me eligieron. Después, poco a poco, hemos ido creciendo.

Un grave accidente

—Su trayectoria ha sido una auténtica carrera de obstáculos. ¿Qué momentos han sido los más difíciles?

—Por suerte y por desgracia he tenido muchos obstáculos. He tenido muchas caídas y lesiones, pero tenía el objetivo claro y sabía que no iba a ser fácil. Hace cuatro años estuve a las puertas de estar en los Juegos Olímpicos de Pekín, pero me descalificaron por rozar un cono. En el 2020 tuve un accidente grave. Iba haciendo patinaje de velocidad sobre ruedas y, en una curva con poca visibilidad, un niño pequeño se me cruzó en contradirección y me choqué contra un árbol. Me rompí el fémur, los dos tobillos y la mandíbula por cuatro sitios, y los médicos me dijeron que era prácticamente imposible volver a patinar, pero con mucho trabajo y mucha gente apoyando pude afrontarlo y estar donde estoy hoy. Las ganas que tenía de cumplir mi sueño de ser olímpico han sido clave para seguir.

—Se le vio disfrutar en la ceremonia de inauguración

—Sí, fue increíble. Uno de esos recuerdos que siempre te quedarán. Cuando estuvimos haciendo el pase de modelos por el medio de todos los países se me venían muchos momentos malos que me hicieron dudar de si seguir o no.

—¿Cómo se entrena en un país donde no hay un solo anillo ovalado de 400 metros de hielo?

—Es casi imposible. Pasamos medio año fuera de nuestro país. Dependiendo de dónde son las competiciones vamos yendo a un país u otro. Este año, por ejemplo, hemos estado tres meses antes de las Copas del Mundo en Canadá, en Calgary. La única forma de hacer los mismos kilómetros que los rivales es salir fuera.

—En Canadá hay 14.500 licencias y 7.000 en Países Bajos

—Nosotros no seremos más de 40. Para lo poco que llevamos hemos crecido bastante, pero es un deporte complicado porque cuesta conseguir los tiempos y las mínimas para competir. Espero que mi ejemplo y el de mi compañero Daniel Milagros —que compitió el miércoles en los 1.000 metros— sirvan para que la gente se anime y los chavales lo vean como una motivación.

—Una medalla olímpica le daría un espaldarazo al deporte en España

—Y a mí también (risas). Pero todavía está un poco lejos. Vamos por el buen camino, aunque estas Olimpiadas van a ser para coger experiencia y disfrutar de cara a las siguientes que, sin duda, serán en mi mejor momento y donde más tengo que estar cerca.

—¿Con qué objetivo realista llega a Milán-Cortina?

—A ver, siempre digo la misma frase. Si ellos tienen un muy mal día y yo tengo uno de mis mejores, estaría bastante satisfecho con un top 10 o un top 15. Mi medalla ya ha sido estar en estos Juegos. Ha habido mucha gente buena a nivel mundial y con muchas medallas en Copas del Mundo que se ha quedado fuera. No ha sido nada fácil y, aunque no salga el resultado que deseo, tengo que estar muy satisfecho.

—No nos permite soñar con una medalla.

—Seguramente cuando acabe mi prueba estaré más contento que el que quede cuarto, porque jamás pensé que podía conseguir estar aquí.

—¿Cómo se consigue ir a 60 km/h sobre unas cuchillas sin caerse ni salirse en las curvas?

—La verdad es que no sé muy bien cómo lo hago a veces. Cada patinador tiene los patines adaptados, los afilamos constantemente para tener el máximo de grip posible, la cuchilla tiene una curvatura especial para cada deportista y luego hay que echarle muchas horas entrenando, pasando por muchas curvas, sufriendo alguna caída y, sobre todo, apretando las piernas.

—¿Qué es más importante: la potencia física o la técnica?

—Una mezcla de las dos cosas, pero sobre todo de técnica. La fuerza sin control no genera velocidad y, cuando quieres ir rápido, lo que te sale es correr. Pero la clave es seguir concentrado, intentar empujar bien de lateral, tener paciencia y, sobre todo, mantener la técnica a esas grandes velocidades.

—¿Qué siente justo antes de la salida?

—Muchos nervios. Luego estoy muy pendiente de los primeros pasos, porque lo más importante es empezar bien con unos buenos 100 metros. En mi caso llevo muy mal lo de los nervios, así que intento relajarme y pensar que estoy en un entrenamiento más de los muchos test que hago a diario e intentar sentirme como en un entrenamiento.

—¿Visualiza las carreras?

—Sí, con mi psicóloga Ana he conseguido un plus esta temporada porque me ha hecho aumentar mi nivel y se ha visto reflejado en los resultados. Trabajamos mucho la visualización e intentamos estar mucho más relajados.

—Por lo que dice, el trabajo mental es vital

—Para mí sí, porque no gestiono bien los nervios y la tensión. Es otro entrenamiento más e intento tomármelo como si fuese un entrenamiento más de velocidad, de técnica o de gimnasio. A este nivel son milésimas o décimas que te pueden ayudar a dar ese paso.

—Después de charlar con usted imagino que no podrá vivir del patinaje

—Por suerte tengo una beca Podium desde hace varios años, que me permite sacar mayor rendimiento a mis entrenamientos con el mejor material y demás, y me permite mantenerme económicamente, porque si no sería imposible.