Patriots-Seahawks; Un hombre de Marlboro, la universidad de Jordan y otras curiosidades de la Super Bowl

Óscar Bellot COLPISA

DEPORTES

Drake Maye
Drake Maye Cary Edmondson | REUTERS

Los dos equipos pelearán en California por un trofeo que puede coronar a Drake Maye como heredero de Tom Brady o rubricar el imprevisto ascenso de Sam Darnold, nieto de un icono publicitario.

07 feb 2026 . Actualizado a las 16:40 h.

 El Levi's Stadium de Santa Clara (California), casa de los San Francisco 49ers, viste sus mejores galas para acoger en la madrugada del domingo al lunes la Super Bowl LX (0:30 hora española, Cuatro y Dazn). Con una audiencia estimada de más de 150 millones de espectadores en todo el mundo, un precio medio de 8.000 dólares por entrada y un coste de diez millones por un anuncio de 30 segundos, el evento con mayor repercusión del deporte estadounidense pondrá frente a frente esta vez a los New England Patriots, resucitados de la mano de Drake Maye y Mike Vrabel, y los Seattle Seahawks, que se han visto reflotados a su vez por otro Mike, MacDonald, y por Sam Darnold. El príncipe heredero de Tom Brady y el nieto de un hombre de Marlboro chocarán en una final que está llena de curiosidades.

Sam Darnold tenía dos años cuando su abuelo Dick Hammer falleció en Long Beach. Un cáncer de pulmón segó la vida de quien se había convertido en una figura popular al interpretar al vaquero que Leo Burnett concibió para multiplicar las ventas de los cigarrillos con filtro y extender entre la población masculina el uso de un producto que hasta entonces era consumido principalmente por mujeres.

Hammer, que había formado parte del equipo de baloncesto de la Universidad del Sur de California que alcanzó la final a cuatro de la NCAA en 1954 y representó a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 formando parte del combinado de voleibol, hizo después carrera en el cine y la televisión, apareció en la serie Emergency! y llegó a ser capitán del Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles, pero su imagen quedó inmortalizada principalmente cuando tomó el relevo, en los años setenta, de Robert Norris, el primer hombre de Marlboro.

Norris, que pasó su vida sin fumar un solo cigarrillo. pese a que incitó a millones de personas a hacerlo, escapó a la maldición que persiguió a al menos cinco de sus sucesores, todos ellos muertos a consecuencia de enfermedades pulmonares. Entre ellos estaba Dick Hammer, quien transmitió su pasión por el deporte a sus descendientes pero no pudo imaginar la epopeya que completaría uno de sus nietos rumbo a la Super Bowl.

Aunque parecía predestinado a surfear las olas que atraparon a muchos de sus amigos, practicó el baloncesto, el béisbol y el taekwondo, Sam Darnold acabó decantándose por el fútbol americano mientras escuchaba los relatos que su madre, Chris, le contaba sobre su abuelo Dick. «Mi mamá siempre me dice cuánto le recuerdo a él», contó cuando llegó a la NFL.

Graduado en la Universidad del Sur de California, Darnold fue escogido por los New York Jets en el tercer puesto del draft de 2018, pero su paso por la Gran Manzana fue desafortunado. Allí comenzó un periplo que le llevó a pasar por los Carolina Panthers, los San Francisco 49ers y los Minnesota Vikings, adonde llegó en el 2024. Una lesión de J.J. McCarthy le abrió las puertas de la titularidad con los Vikings, con los que completó una gran campaña antes de mudarse a Seattle. Con él a los mandos, los Seahawks pasaron de quedarse fuera de la postemporada a citarse en la Super Bowl con unos Patriots que vuelven a volar a lomos de otro elegido seis años después de que Tom Brady abandonara Foxborough, abocando con ello a los de Nueva Inglaterra a una larga travesía por el desierto.

Otro elegido

La reconstrucción de los Patriots tras la salida de The GOAT en el 2020 fue tan caótica que incluso se llevó por delante a Bill Belichick, el arquitecto de la mayor dinastía de la NFL. Cam Newton, Brian Hoyer, Jarrett Stidham, Mac Jones, Bailey Zappe y Jacoby Brissett. Todos ellos aspiraron a recoger el legado de Brady. Todos fracasaron con estrépito. Brissett era el titular cuando los Patriots escogieron con el número 3 del draft del 2024 a Drake Maye, un joven procedente de la Universidad de North Carolina, la misma desde la que Michael Jordan se impulsó hasta la cima del baloncesto.

Hijo de un antiguo quarterback que pasó, como él, por los Tar Heels de North Carolina y que formó parte de la plantilla de los Tampa Bay Buccaneers en 1988 antes de que las lesiones pusiesen fin a su carrera en la NFL, Drake Maye se ha consagrado en su segundo año como profesional y lo ha hecho de la mano de un viejo compinche de Brady, el mito al que aspira a suceder.

Mike Vrabel ganó tres de los seis trofeos Vince Lombardi que convierten a los Patriots en la franquicia con más Super Bowls en sus vitrinas, las mismas que los Pittsburgh Steelers. En el 2025, tras cinco años como entrenador jefe de los Tennessee Titans y uno como consultor de los Cleveland Browns, recibió la llamada de Robert Kraft, dueño de los Patriots, para hacerse cargo del banquillo.

Una campaña le ha bastado al antiguo linebacker para situarse a un solo paso de convertirse en el primer hombre que gana el trofeo Vince Lombardi tanto como jugador como head coach para la misma franquicia. De imponerse en solo cuatro partidos en la campaña anterior, los Patriots han pasado a sumar catorce triunfos en la temporada regular este curso, erigirse en campeones de la AFC y alcanzar su duodécima Super Bowl, la primera sin Brady y Belichick.

A sus 23 años y 162 días, Drake Maye se convertirá este domingo en el segundo quarterback más joven en ser titular en una Super Bowl, un registro solo superado por los 23 años y 127 días con los que el legendario Dan Marino defendió la candidatura de los Miami Dolphins en 1984, y puede ser el más precoz en levantar el trofeo si los Patriots doblegan a los Seahawks, ya que Marino cayó ante los 49ers de Joe Montana. Hasta ahora el récord pertenece a Ben Roethlisberger, que fue campeón a los 23 años y once meses con los Pittsburgh Steelers en 2006. Brady ganó el primero de sus seis anillos con los Patriots (luego se enfundó otro con los Buccaneers) con 24 años y seis meses.

Maye, quien a diferencia de su rival Darnold no tiene entre sus pasatiempos favoritos usar una aplicación para identificar el canto de los ruiseñores del norte, confía en tener este domingo en Santa Clara el temple que caracterizaba a Brady para devolver a lo más alto a los Patriots en una Super Bowl que confrontará a dos franquicias cuya valoración conjunta alcanza los 15.250 millones de dólares, según Forbes.