Modesto Vázquez, extenista y subcampeón de la Davis como capitán de Argentina: «Alcaraz tiene el don de improvisar»

DEPORTES

Tito Vázquez, en Pontevedra, hace unas semanas.
Tito Vázquez, en Pontevedra, hace unas semanas. Ramón Leiro

Compara al español con Camarón de la Isla, defiende el juego creativo y la libertad para que los tenistas no sean «robots», ni dentro ni fuera de la pista

08 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Modesto Vázquez (Armada, Rabal, Celanova, 1949) estudió con Jimmy Connors en Los Ángeles de la contracultura, le ganó a Vitas Gerulaitis, llevó a tres sets a Rod Laver, forzó un tie break contra Bjorn Borg y, sobre todo, con una mente inquieta, entendió el juego. Nació gallego, cumplió los 3 años en un barco con su familia emigrante, se hizo argentino y con la Albiceleste jugó antes y la capitaneó dos veces: en la primera, entre 1986 y 1988, ascendió a la élite con Martín Jaite y Javier Frana a sus órdenes; en la segunda, encadenando cuartos, semifinales y subcampeonato contra la España de Nadal en Sevilla en el 2011, tras derrotar a la Serbia de Djokovic en Belgrado. «No me renovaron, y al año siguiente jugábamos todos los cruces como locales, con la esperanza de ser campeones por primera vez». Tito —que también dirigió a Víctor Pecci, subcampeón de Roland Garros 1979, y trabajó para la federación británica— estuvo en Galicia hace unas semanas, visitando a la familia y depositando parte de las cenizas de su mujer, Nora, en Rabal. Donde un día también reposarán las suyas. Bonaerense de Palmero, mantiene sus amigos en el Tenis Club Argentino, ayuda a uno de los talentos mundiales sub-12, Matilda Werle, y escribe. Hasta canciones, como 2 de enero, para el mito de la música argentina Luis Alberto Spinetta. Corrige y repasa su segunda novela, tras la autobiográfica El ombligo del pulpo (Nuevo Hacer). Ante un café, en la praza da Leña de Pontevedra, lamenta la lacra de la clase dirigente argentina, y comienza a hablar.

—¿Cómo ve el tenis actual?

—Interesante. Toda la industria suele decir que lo mejor es lo actual; y es entendible. Yo puedo decir que, obviamente, hay dos jugadores extraordinarios hoy, Alcaraz y Sinner, con una diferencia demasiado grande con el pelotón y muchos que prometían: Tsitsipas, Rune, Zverev... Dimitrov en su momento iba a ser el futuro Roger Federer... No llegaron a ser tan buenos para competir con estos dos, que ganan casi todo. Mira Sinner: había encadenado el año pasado el US Open, el torneo de maestros y la Davis, luego el Australian Open, tuvo un match point ante Alcaraz en París, venció en Wimbledon y otra vez llegó a la final en Nueva York. El resto lo agarró Carlitos. Y son muy jóvenes. La evolución tecnológica de la raqueta ha dado velocidad al tenis moderno. Más potencia. Con las de madera el punto dulce era chiquitito, y no se podían hacer winners como ahora, que das un muñecazo en una esquina y metes tiros antes imposibles.

—¿Y la enseñanza, el físico...?

—Se ha globalizado, hay mucha información en la red, y se popularizan ocurrencias superfluas. En la cancha se pueden hacer muchísimos ejercicios físicos con raqueta, como decía Harry Hopman. Una gran diferencia es que hoy todos alcanzan el 10 a nivel físico. Tenísticamente los jugadores son muy parecidos, como productos de una máquina de pegar fuerte. Antes los jugadores viajaban más a su aire, sin tanto dinero... Guillermo Vilas gana como campeón en Roland Garros 35.000 dólares, menos de lo que cobra hoy un perdedor en primera ronda. Es raro. No sé si eso influye en que muchos jugadores no crezcan. Falta capacidad mental, creatividad, observación... Es mentira que todo vaya tan rápido que no se puedan hacer cosas distintas, o subir a la red. No hay mejor defensa que un buen ataque, pero en Wimbledon ya no se sube tanto. El tenis es como el ajedrez, muy completo y complejo; más vale no solamente jugar desde el fondo. Creo mucho en la personalidad del jugador.

—Hoy limitados por los enormes entornos que tienen.

—Hay demasiado: mánager, entrenadores, familiares, psicólogos, nutricionistas, fisios... Antes cada uno tenía su estilo, y lo identificabas. Alcaraz sí conserva, pese a todo, un instinto natural.

—Ha recibido críticas feroces por disfrutar también de su tiempo libre al margen del tenis.

—Tiene otra manera de ver la vida y el tenis. Ahora te dicen: come esto, duerme temprano, entrena a tal hora. Y no es así; el jugador debe estar feliz para dar lo mejor. Si jugar al golf le hace bien, adelante. Me alegro de que le vaya bien así. La parte emocional es muy importante. En el juego Carlitos también recupera el espíritu antiguo, la libertad, el romanticismo, aunque lleve también 10 personas de staff; él toma sus decisiones, y va madurando. Cada año será más sabio, aprendiendo de errores. Este año volvió con su alegría. Uno juega como vive, e improvisa. Él ha triunfado así.

—El documental de Netflix juega a ofrecer esa imagen de espontaneidad y fiesta; y luego ganó casi todo, y trasladó un mensaje.

—Otro ejemplo, McEnroe. Entrenaba y también se divertía, como Nastase. Pero luego eran tremendos competidores. Sinner tiene un carácter opuesto, también inteligente, pero más estructurado y metódico. El secreto es optimizar lo tuyo. Paco de Lucía siente la guitarra desde las entrañas.

—¿Cómo definiría a Carlitos?

—Más como Camarón de la Isla, más flamenco. Tiene el don de la improvisación. En el tenis hay que improvisar como en el ajedrez, constantemente.

—Con él no solo caben las dejadas, sino que son clave.

—Por supuesto. Ahora todos las intentan. Cuando Roger Federer ganaba muchos grand slams y usaba el revés cortado, el resto volvió a usarlo. Con las dejadas, sacas al rival de su zona de confort, le haces dudar. Creo que el porcentaje de dejadas desde que está Carlitos ha aumentado un 70%. Sinner y Alcaraz son una bendición después del Big Three.

—Qué maravilla de época.

—Fue muy linda para ver diferentes estilos y mentalidades. Llegaron a ser cuatro cuando Murray estaba en la pelea. El más bello fue Federer, su movilidad era de ballet; pero vino Nadal con su derecha cruzada al revés de Roger, le incomodó, resultó superior con menos tenis, y mentalmente hasta lo hizo llorar en Australia 2009. Luego creció Djokovic, con esa flexibilidad y su contragolpeo, y amargó a Rafa porque lo desplazaba mucho más. Fue una época muy rica en táctica.

—Antes decía que lo último se vende como lo mejor. El debate sobre el mejor de la historia...

—Es absurdo, uno se va amoldando a los tiempos, a los materiales. Fueron muy buenos: Roger, Rafa, Djokovic.. Sampras parece que tenía dos primeros servicios. Y lo que había que hacer para ganarle un solo punto a Borg en tierra. Y, volviendo a la antigüedad, Hopman sigue siendo uno de los mejores entrenadores del mundo, incluso hoy. El jugador completo va a seguir siendo el mejor.

—El tenis femenino.

—Me gustaba mucho más cuando había más variedad. La época de Graf, Sabatini, Mónica Seles, Conchita Martínez, Arantxa... No era solo palo, palo y palo. Es interesante saber por qué salen tantas jugadoras del Este de Europa, donde ellas tienen una cultura del esfuerzo más arraigada, quizás.

«Tengo alma gallega, y aquí voy a terminar enterrado yo también»

En cada viaje a Galicia, Tito Vázquez visita a su familia en Celanova y Pontevedra. Y toca repasar la dura marcha de los suyos a América. «Yo nací en Galicia. A mi padre le abandonó el suyo a los dos años para irse a Argentina y ya no volvió; su madre murió, y tuvo que trabajar la tierra, vivió una adolescencia muy dura. Cuando yo tenía un año él se fue a Argentina a buscar a sus padres, y a buscarse la vida, digamos. Dos años más tarde, me voy yo, y cumplo los 3 en el barco. Pero siempre mantuve esa parte gallega, esa devoción por la Virgen de Armada (Celanova), donde solo había dos casas y una Virgen. Vine con mi madre una semana antes de que ella muriese, para que lo hiciese aquí; me quedé un tiempo y conocí mejor esta tierra, adonde también volví más tarde con mi padre, que pasaba unas temporadas en Buenos Aires y otras en Galicia. Los dos están enterrados juntos, aquí. De allí vengo de depositar parte de las cenizas de mi mujer, Nora, en la iglesia de Rabal, donde también voy a terminar yo. Tengo alma gallega», relata.

Dolido por la «payasada» del formato de torneo ideado por Piqué

Tito Vázquez argumenta todas sus ideas. Y se declara defensor de los partidos al mejor de cinco sets en los grand slams, como una manera de engrandecer esos eventos. Critica las pruebas realizadas para reducir los partidos. «No estoy de acuerdo en acortar los partidos, como se hizo con encuentros de 4 juegos», explica.

También le duele el cambio de formato de la copa del mundo de tenis, el mundial por países más antiguo del mundo de cualquier deporte. «La Copa Davis era otra cosa, y ahora es una payasada. No supieron acoplar el calendario a lo coherente. Pero tienen ideas raras. Tú miras un partido de fútbol, de una hora y media, porque te gusta el fútbol, y a lo mejor solo pasaron tres jugadas en una hora y media. En el tenis, encima, cada punto es importante», matiza. La conversación termina y Vázquez se comunica horas más tarde para ilustrar su devoción por Hopman. «Me dijo, quantity no, quality». Se refería a primar la calidad del entrenamiento, no las horas. «La anécdota ilustra lo que comentamos, hay que respetar las personalidades de cada uno. Vilas podía entrenar ocho horas, y otro necesitará menos».