La Serie A guardó un minuto de silencio por el entrenador italiano Giovanni Galeone, que falleció a los 84 años tras una larga enfermedad. Aunque nunca llegó a preparar a un grande ni tuvo experiencia fuera de Italia, era toda una eminencia allí, donde le apodaban El Profeta, al tiempo que le consideraban el gran precursor de un sistema ahora popularizado, el 4-3-3, y un estilo de juego, el calcio champán. Su credo futbolístico ponía el foco en la defensa en zona y la libertad del jugador, que brillaba desde la improvisación y sacaba su mejor rendimiento sin ataduras. El prohibido prohibir que llevaba por bandera y su falta de rigidez en lo extrafutbolístico eran toda una novedad en la élite, donde triunfaba el acentuado sentido táctico de su antagonista de entonces, Arrigo Sacchi. Dicen que el mismísimo Diego Maradona le dijo: «Me encantaría que fueras mi entrenador». Pero, cuando El Profeta llegó a la ciudad del Vesubio, Diego ya se había ido.
Suerte o destino, Galeone solo triunfó saliendo del barro. Ascendió a la máxima categoría en cuatro ocasiones: dos con el Pescara (1986-87 y 1991-92), una con el Udinese (asumió el cargo en noviembre de 1994, sustituyendo a Adriano Fedele) y otra con el Perugia (1995-96). También dirigió al Pordenone, el Adriese, el Cremonese, el Sangiovannese, el Grosseto, el Spal, el Como, el referido Nápoles y el Ancona. Cuestionado por la receta de su éxito, repetía convencido: «El secreto es que no hay un solo jugador idiota… tal vez uno a lo sumo, pero inofensivo».
Durante su carrera se erigió en mentor de varios de sus futbolistas, algunos de los que ahora brillan en los banquillos de la élite. Entre los más aventajados destacan Allegri y Gasperini, que siempre presumieron de la influencia que Galeone ejerció en su gusto futbolístico. Curiosamente ambos se enfrentaron este domingo en el Milan-Roma de San Siro.