Bulgaria no fue rival para España y pronto quedó en evidencia. El primer tiempo de la selección de Luis de la Fuente tuvo muchos quilates, un ritmo muy alto, desequilibrante, mucha velocidad de balón y precisión en el pase. Bulgaria se vio completamente desbordada, hasta el punto de renunciar por completo al ataque y basar su plan de partido exclusivamente en defenderse para no salir goleada. España lució como una selección radiante en una primera parte muy completa.
Tras el descanso, el resultado atemperó a la selección, que bajó el ritmo y la mordiente al verse tan superior a su rival. Dejó de pisar el acelerador con el balón con la misma constancia y el partido decayó. La ventaja le permitió a Luis de la Fuente hacer cambios para ver a otros futbolistas y probar otras cosas, manteniendo siempre la identidad que tiene la selección. Debutó Jesús Rodríguez y regresaron de su lesión tanto Carvajal como Rodri. Al mediocentro se le nota la falta de rodaje, está todavía lejos del nivel que exhibía antes de haberse lesionado de gravedad.
Esta selección ya no depende de ningún club en concreto. Es muy plural en su representación y eso es una ventaja para el seleccionador. Ha ido creciendo en su forma de juego y hoy es un rival temible y la clara favorita en su grupo de clasificación para el Mundial. Se medirá ahora ante Turquía, que tiene mayores prestaciones que Bulgaria y será probablemente el rival más complicado del grupo, pero todavía sigue en cuanto a nivel lejos de España. De la Fuente puede estar satisfecho con lo que está viendo de una selección que a este nivel seguirá aspirando a todo.