El «catenaccio» de Xavi, que traicionó a Cruyff con un pobre 36% de posesión, consiguió secar a un Madrid que no tiró entre palos
02 mar 2023 . Actualizado a las 23:45 h.Sin el desborde que aporta Dembélé. Sin la calidad en el pase de Pedri. Y sin el gol personificado en Lewandowski. Así que el Barcelona asaltó al Santiago Bernabéu a través de un cerrojazo épico, de los que pasará a la historia por ser inusual y contraestilo, que Ancelotti y su Madrid no supieron atacar. El italiano se equivocó en el planteamiento y tampoco estuvo fino en los cambios. Ronald Araujo, bien escoltado por Kounde, dio un recital en una eliminatoria a la que todavía le queda el partido de vuelta. Xavi traicionó a Cruyff para abrazar a Maquiavelo: «El fin justifica los medios». O también a Groucho Marx: «Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros». Un 36% de posesión para un triunfo por 0-1. Sin conceder tiros entre palos.
el plan
Cambio de roles
Xavi lo avisó en la previa: «El favorito es el Madrid, nosotros estamos en proceso de construcción». Y con esa piel de cordero se vistió de lobo en Madrid. Cedió el balón al rival, traicionando el estilo que Cruyff había implantado en el club, y se metió atrás, dispuesto a cazar al rival en alguna contra. Como si se hubieran cambiado las camisetas, el Madrid tuvo más pelota y no supo qué hacer con ella. Los azulgranas se limitaron a aprovechar un error en la medular de Camavinga para triunfar.
vinicius-araujo
La libreta de Ancelotti: dársela a Vinicius y que invente
Ante la baja forma de Benzema, el Madrid le ha entregado las llaves de su ataque a Vinicius. El plan de Ancelotti es provocar continuamente situaciones en las que el brasileño pueda encarar desde su banda izquierda y, desde ahí, esperar a que pasen cosas. El Barcelona lo sabía y por eso situó en el lateral derecho a Ronald Araujo, quizás el mejor defensa del mundo. El uruguayo es implacable en los duelos y sus enfrentamientos con el brasileño pueden marcar una época.
altas revoluciones
Faltó calma
El Vinicius-sistema tiene un problema. El brasileño transmite su nervio al equipo. Eso puede ser bueno cuando juegas a la desesperada y es necesario una remontada en Champions en tiempo límite, como ya se demostró. Pero en este duelo se echó en falta mayor calma para mover de lado a lado a un rival bien pertrechado atrás. Los blancos echaron en falta que Kroos y Modric hubieran estado a su nivel. Ambos tienen ya sus años y no están para tantas revoluciones. Porque si en el equipo local era Vinicius el que ponía el partido a cien, en el visitante Gavi impartía su habitual intensidad que tanto desquicia a sus adversarios.
los cambios
El sacrificio de Nacho, que casi mata la eliminatoria
Desesperado en el banquillo, Ancelotti casi acaba por decantar el partido para el Barcelona cuando quitó del campo a Nacho (por Rodrygo), para situar a Camavinga de lateral. Con Modric y Kroos solos en la medular, el Barcelona dio un paso adelante y pudo matar el partido. Lo habría hecho si Ansu Fati no le quita el gol a Kessie en su afán por rematar. Solo tras la entrada de Tchouaméni, los blancos recuperaron energía. Carletto no estuvo fino. Su respuesta: meter delanteros sin ton ni son.