«Niñato»

Lois Balado Tomé
lois balado CAMBIO OBLIGADO

DEPORTES

Ballesteros | EFE

24 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Dani Martín, célebre aficionado del Atlético de Madrid, se tatuó en el brazo con letras góticas la palabra «niñato» cuando era vocalista de El Canto del Loco. Luego se arrepintió y se lo tapó. Maduró o, simplemente, dejó de ser un «niñato». Recientemente se ha tatuado un pene, también en el brazo, y no digo nada. Es un tipo majo y no se debe juzgar a nadie por su gestión cutánea.

Ojalá dejar de ser un niñato fuese tan fácil como tatuarse en letras góticas «adulto» o «hombre de provecho» en una pantorrilla. Tampoco está claro que ser un adulto o un hombre de provecho sea un piropo.

¿Recuerdan a aquel periodista que fue a recoger un premio por su trabajo y, enloquecido por la euforia, se lanzó sobre los fotógrafos en plan Iggy Pop y se saltó el cordón policial para abrazar a sus lectores? Si lo recuerdan, por favor, envíen a esta redacción un link con el vídeo. Me gustaría verlo.

Sin embargo, Renan Lodi, poseído por la euforia de ganar la Liga sobre el césped de Zorilla, le metió un viaje con el pie a la cámara —y al operador— cuando el pobre hombre trataba de sacar un plano de celebración para la tele. No creo que lo hiciese a mala idea, forma parte de ese ritual de masculinidad frágil que considera que no hay festejo verdadero sin la dosis justa de violencia, de esa que es de risas. ¿Qué le viene mejor a un objetivo de mil y pico euros que esas risas?

Si eres policía nacional, siempre está bien que los futbolistas tiren de su puesto en la cadena de mando y te calienten a la turba desmascarada y alcoholizada. Saúl le dijo a los agentes cómo proceder. Ya por la noche, en un programa de radio, se llamó a Marcos Llorente, que estaba celebrando en el bus. Tras una breve charla caótica, un compañero le cogió el teléfono y colgó, cortando la llamada. El chiste favorito de los de producción y de los técnicos.

Eso sí, si no se emocionan con la imagen de Suárez llorando haciendo videollamada sobre el césped, es que les falta empatía.