Luis Penido, piloto de ralis: «Iría de cabeza al Dakar, seguro»

A punto de cumplir 25 años en competición, suma cerca de 20.000 kilómetros con el acelerador a fondo


Va camino de los 50 y en este año recién estrenado cumplirá 25 sin dejar de competir, ya sea en el calendario gallego de asfalto, en pruebas de montaña o en el Campeonato de España. Son más de 150 carreras y cerca de 20.000 kilómetros sin levantar el pie del acelerador. Como hacer el viaje Santiago-Moscú dos veces en coche. También es conocido por las cámaras ocultas que grabó para el programa Land Rober, oficiando como inesperado conductor intrépido. Y es gerente de una empresa que se dedica al desguace ecológico de automóviles. Toda su vida está pegada al mundo del motor.

-Cinco lustros compitiendo. Un registro así requiere que se alineen muchos astros.

-Sin duda. Nunca te planteas estar tanto tiempo, pero vas salvando dificultades, situaciones y etapas. La primera carrera fue en el 96, con un Peugeot 205.

-¿Aquel 205 tenía dirección asistida?

-¡Qué va! Era un coche sencillo, de cien caballos. Pero era una buena versión para la época.

-Una para la nostalgia. El panorama ha cambiado mucho en poco más de veinte años.

-¡Y tanto! Ahora se ha profesionalizado todo. Antes no había teléfonos móviles con GPS y navegador, ni limitaciones en el reconocimiento de los tramos. Llevabas los mapas, los pilotos entrenábamos juntos. Éramos más autodidactas. No había centros de formación en los que te enseñaban a tomar notas. Antes era todo más sociable.

-Y la afición, que era casi como en el ciclismo, cuando se aparta para que pasen las bicicletas.

-Estaban en la carretera y casi tocaban el coche. En el apartado de seguridad se ha avanzado muchísimo. Y ahora también hay menos gente en las pruebas porque las tecnologías casi te permiten vivirlas desde casa.

-¿Cuál es el piloto más rápido al que se ha enfrentado?

-No sé si el más rápido, pero los duelos con Pedro Burgo eran tremendos. Siempre que nos vemos, lo comentamos. Lo poco que sabíamos y lo mucho que arriesgábamos. Con 25 años ibas con un nivel de riesgo muy alto. Y me ha sorprendido Óscar Pereiro, por su facilidad innata para adaptarse. Si se dedicase al fútbol lo haría bien, o al esquí, o a cualquier deporte que se propusiese.

-¿Y el más completo?

-Recuerdo mucho a Fernando Piñeiro, Me enseñó un montón cuando empecé. No solo corría, interpretaba lo que hacía el coche. Germán Castrillón era muy fino y muy frío. Senra, en cambio, más espectacular. Alberto Meira es otro . Hay muchos.

-¿En las cámaras ocultas del «Land Rober» no tuvo ningún problema?

-La verdad es que no. Pero en la que David Perdomo sale de una gasolinera con el verdugo, como si acabase de atracarla, había una señora pagando en una caja que estaba tibia.

-¿Lo multaron por no respetar un stop en un tramo cerrado?

-No exactamente. Fue en un tramo del Botafumeiro, en Vedra. Salimos retrasados por una penalización e íbamos recuperando. En un cruce, el coche que iba delante se salió y los aficionados lo estaban ayudando a salir cuando sintieron que llegábamos. Se apartaron, pero nosotros, por esquivar a uno, nos fuimos a la cuneta. Hubo un atestado, y ponía que no habíamos parado en el stop. Pero no fue a más.

-Cuénteme una de esas que pasan con el tiempo al capítulo de las batallas de la melancolía.

-En el 97 o 98. Nos invitaron a participar en Madrid en un desafío interterritorial Peugeot. Organizamos una fiesta con parrillada, conseguimos el dinero para ir y subimos el coche en el tren. Era noviembre y no pensamos que se corría por la noche ni que habría tramos congelados. No teníamos las ruedas adecuadas y hubo muchas salidas de vía. Pero salimos y acabamos subcampeones, con un premio de 300.000 pesetas. Fue un subidón.

-Me queda margen para otra batalla y para que cuente qué le resta por hacer.

-Hace años, con Ronquete, estábamos reconociendo un tramo en Lugo, de noche, con mucha niebla. Se nos averió el coche. No había nadie, hasta se oían aullar los lobos. Tuvimos que caminar cuatro o cinco kilómetros hasta encontrar una taberna y un teléfono para que nos viniesen a buscar. Mientras disfrute y pueda, espero seguir corriendo. Siempre estoy abierto a lo que pueda ir saliendo, pero el tiempo no da para más. Eso sí, iría de cabeza al Dakar, seguro.

En corto

Luis Penido transmite su pasión por el automovilismo, que le viene desde niño.

-¿El Mitsubishi o el Mini?

-Es más divertido el Mitsubishi.

-¿Tracción delantera o trasera?

-La trasera es más divertida.

-Traduzca al copiloto. ¿Sasar?

-Sacrificar, hacer una curva y no aprovechar toda la carretera para trazar la siguiente, normalmente a la otra mano.

-¿El mítico ras?

-Rasante, aunque hay quien lo utiliza para ceñir mucho en las curvas.

-¿Engaña?

-Cuando dices ojo engaña, u ojo rasante, u ojo escape, estás avisando de un riesgo.

-¿Escupe?

-Ojo con el bote que tiende a echarte fuera.

-¿La junta de la trócola no existe?

-(Risas). Hasta donde sé, no.

-¿Tiene scalextric?

-Sí, aunque hace tiempo que no lo uso. Y coches de radio control. Y recuerdo un coche de pedales con cinco años, y devorar las revistas de motor en la peluquería cuando iba con mi padre. A esa edad ya conocía todos los modelos que había en el mercado.

-¿El pelo largo es para compensar el despeje frontal?

-No, es porque me gusta así. Pero veo a gente de mi generación que ya le gustaría.

-Touché. ¿El chiste corto?

-El juez le da a elegir a un condenado por tráfico de drogas: dos años de cárcel o 30.000 euros. Este le pide permiso para consultarlo con la mujer. Se lo concede, y la mujer le dice: coge el dinero.

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