La Segunda B enfila con muchas dudas su reestructuración

Iván Antelo A CORUÑA

DEPORTES

MONICA IRAGO

La federación tiene previsto comenzar el 26 de septiembre y quiere una liga más corta, con menos de treinta jornadas

06 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Esta semana era la elegida para haber puesto en marcha la temporada 2020-2021. Una campaña atípica, más corta pese a contar con más equipos (se espera que sean 100), pero llave para el inicio de una reestructuración global de todas las categorías no profesionales, que se llevaría a cabo a partir del curso 2021-2022. Todo parecía más o menos encauzado, hasta que el covid-19 ha vuelto a entrar en escena y lo ha puesto todo patas arriba.

A día de hoy, la RFEF solo tiene 95 equipos seguros, a pesar de que ya deberían haber acabado todas las competiciones. Pero lo que hay dista mucho de lo que debiera. La repesca (Lealtad-Alcoyano y CD Marino-Linares) que daba dos ascensos fue suspendida por tres positivos (que ahora dan negativo), y además también fue paralizado el play off de ascenso vasco (Portugalete-Sestao) por el positivo de un jugador, aunque en principio podría reanudarse este fin de semana. Además, Deportivo y Numancia exigen su derecho a seguir en Segunda tras verse alterado el final de campeonato de la categoría de plata, mientras Competición también estudia el descenso administrativo del Fuenlabrada por una negligencia que atenta contra la salud pública en su viaje a A Coruña. Por si fuera poco, el Reus reclama su derecho a competir en Segunda B tras cumplir un año de sanción, lo que obligaría a ampliar más la categoría de bronce.

El plan de la federación

Una comisión de la RFEF está siendo la encargada de darle forma a la nueva temporada de Segunda. Hace dos semanas, este grupo se mostraba confiado en poder arrancar el campeonato el último fin de semana de septiembre (26 y 27) y aguardaba la resolución de los play off para aprobar lo que sería una proposición de calendario y de sistema de competición, que posteriormente tendría que contar con el visto bueno de la RFEF.

Esta comisión se dedicó a desarrollar las líneas maestras pactadas por el presidente Luis Rubiales con los responsables de las territoriales. Es decir, partir de la base de cinco grupos de 20 equipos, divididos a su vez en subgrupos de diez. El primer reparto de los cinco grupos se realizaría atendiendo a criterios de proximidad geográfica (no siempre se cumple, como le pasó este año a Galicia con Baleares, Canarias, Melilla y Madrid), y el segundo, el de los subgrupos de diez, se haría con formato cremallera para intentar equilibrar los niveles de ambos. La otra premisa es que habría que encontrar un sistema de competición por el que los 36 mejores de la Segunda B 2020-2021 se clasificasen para la nueva tercera categoría del fútbol español, la Segunda B Pro.

Un sistema de competición exigente desde el inicio

De las pautas de Luis Rubiales ha salido ya un primer borrador de competición, que en teoría tendría que haberse aprobado la pasada semana. Habría tres fases. En la primera, los diez equipos de cada subgrupo se enfrentarían en formato de todos contra todos, determinando una clasificación final tras 18 jornadas, y ahí los equipos se volverían a dividir para luchar por diferentes objetivos según su posición en esa primera liguilla. Así, los tres primeros del grupo 1A se juntarían con los tres primeros del 1B (así sucesivamente con el 2A y el 2B, el 3A y el 3B...) para dirimir entre ellos quiénes son los clasificados para la tercera fase, la del play off de ascenso. Aquí hay la duda de si se arrastrarían los puntos de los enfrentamientos directos de la primera fase a la segunda. De forma paralela, del cuarto al séptimo pelearían por los últimos billetes para la Segunda B Pro, y del octavo al décimo por eludir el descenso.

Caos para diseñar la Primera 2020-2021, que se pretende empezar el 12 de septiembre

«Felicitarme cuando haya comenzado la próxima Liga el 12 de septiembre». Fue la reflexión que hizo Javier Tebas, presidente de la patronal de clubes, nada más reanudarse la competición en el mes de junio. El mandamás de la Liga era consciente de que el mayor reto no era finalizar el campeonato 2019-2020, sino que también entrañaba riesgos conseguir que el siguiente pudiese completarse en su totalidad, y con ello mantener los multimillonarios ingresos televisivos.

El hecho de que el próximo verano haya Eurocopa obliga a reanudar la temporada cuanto antes. Por convenio, los jugadores tienen derecho a 21 días de vacaciones, y además tendría que haber un mínimo de un mes de pretemporada antes de volver a competir, para minimizar el riesgo de lesiones.

A día de hoy, solo 19 equipos tienen garantizada su presencia en la próxima Primera División. Con el caso Fuenlabrada más enrevesado que nunca, y en las últimas fechas con la aparición de positivos en dos equipos que debían disputar los play off (Almería y Zaragoza), cada vez parece más complicado finalizar la competición sin dañar la próxima.