Trae Young, la estrella que orbita a Doncic

El jugador del Atlanta Haws es rival del esloveno desde que aterrizaron en la NBA, el base de está llamado a marcar época en la Liga


Trae Young llegó al profesionalismo tras haber hecho historia en la liga universitaria. Con los Oklahoma Sooners, lideró por primera vez en la historia las estadísticas de anotación y de asistencias en una misma temporada. Su cartel antes de aterrizar en la NBA ya era el de un triplista exquisito —fama a la que ha respondido con creces—. Le llovían las comparaciones con Stephen Curry.

No es que Dallas Mavericks no quisiese a Trae Young en el draft del año 2018, pero prefirieron a Luka Doncic. Por eso, después de haberlo elegido, intercambiaron al base —quinta elección de su promoción— junto a una primera ronda por el esloveno, que había sido seleccionado en tercer lugar por los Atlanta Hawks. La decisión de la franquicia texana ha marcado, marca y marcará la carrera de dos de los jugadores más prometedores de toda la NBA. Sus trayectorias serán comparadas mientras sigan brillando. Y, salvo desgracia, va para largo. Es el precio de su éxito, una confrontación constante que aborrece el base de los de Georgia: «Empezó aquella noche y no creo que se detenga hasta que ambos nos retiremos», dijo resignado en una entrevista con la ESPN.

El primer asalto, en su temporada de novatos, lo ganó Doncic. El exjugador del Real Madrid se llevó el galardón de mejor debutante del año tras ser designado durante toda la pasada temporada como el mejor rookie del mes en la Conferencia Oeste. Trae Young, desde la Este, solo pinchó en diciembre. Suficiente para decantar la balanza.

Por supuesto, la lucha sigue. En el curso baloncestístico 2019-2020 en la NBA, el nombre de Trae Young aparece ya en el cuarto puesto en la lista de máximos anotadores por partido de toda la Liga con 29,6 puntos por partido. Más que LeBron, Westbrook, Anthony Davis y compañía. Solo el escolta de los Rockets James Harden (34,6) y el jugador de los Wizards Bradley Beal (30,4) superan sus números. Antetokounmpo, estrella de los Bucks de Milwaukee y claro candidato al MVP, empata sus registros. Doncic es el sexto de esta tabla (28,5 tantos por partido). Eso en promedios, porque en números absolutos solo Harden ha logrado hacer más puntos que él esta temporada.

En su segundo año, Young ya es más nombre propio que un reflejo de otro. Sus números anotadores —a los que suma 9,3 asistencias— son espectaculares, pero su equipo es el penúltimo clasificado en el Este. Atlanta mantiene una apuesta por hacer crecer jóvenes talentos, una rémora competitiva con dos vertientes. La negativa, la de tener una estrella en bruto desaprovechada; la positiva, que Young brilla cada vez más en un equipo del que él es dueño y señor sobre la cancha.

Lluvia de récords personales

Sin expectativas deportivas, de momento Young ya marca la agenda. Hace unos días, Trevor Ariza —campeón de la NBA con los Lakers— agredió de manera antideportiva a Young tras superarle pasándole el balón entre las piernas en un partido ante Portland Trail Blazers. El veterano jugador no pudo soportar la insolencia y se abrió el debate. ¿Una frivolidad innecesaria o un gesto técnico legítimo? A los futboleros les sonará este debate. El base tuvo a la NBA discutiendo un par de día.

En Estados Unidos, ganarse el respeto de la Liga es parte fundamental y el palo de Ariza era una señal. A Young se le han caído los dientes de leche. Ya es una amenaza. Y se le caen los récords. Ha conseguido encadenar dos meses seguidos promediando más de 30 puntos y más de 10 asistencias. Es el quinto jugador en toda la historia en conseguirlo tras Oscar Robertson, Nate Archibald, Russell Westbrook y James Harden. En noviembre ya había cazado a otras leyendas. Fue el tercer jugador en firmar al menos un 40 puntos y 10 asistencias en dos partidos antes de los 22 años. Los dos anteriores habían sido Michael Jordan y LeBron James. La prensa americana hace piruetas con las estadísticas y prácticamente cada noche cae un récord en algún pabellón. Pero Young empiezan a acumular protagonismo, poniendo su firma en la historia con esa frialdad y facilidad que le ha apodado el gélido apodo de Ice Trae. Además ha batido su marca personal con 50 puntos en la victoria de Atlanta Hawks ante Miami Heat, 20 de ellos en el último cuarto.

Una hornada de cachorros para el nuevo orden

Los aficionados de la NBA asistieron con inusitada atención al primer enfrentamiento entre LeBron James y Zion Williamson que abría el mes de marzo. Los Pelicans del número 1 del pasado draft y gran promesa de la Liga cayeron en el Staples. Una derrota esperada. No tanto los 40 puntos, 12 rebotes y 13 asistencias que firmó LeBron en un golpe de autoridad que borró cualquier rumor de golpe de estado. Los 35 de Williamson casi sonaban a chiste.

Pero pese a las expectativas —fundadas— generadas por Williamson, de momento son otros dos jugadores los que se imponen en los galardones mensuales a los novatos del año.

Ja Morant, base de los Grizzlies de Memphis y número dos del pasado draft, es un nombre para apuntar y no olvidar. El base (17,6 puntos por partido) comienza su despegue en la Liga junto a Jaren Jackson (16,9 puntos), jugador de segundo año, en unos Grizzlies en reconstrucción. Eso en el Oeste, porque en el Este, desde las filas de los Miami Heat, la sorpresa de la temporada es Kendrick Nunn, que ni siquiera fue drafteado. Coby White, otro novato de los Chicago Bulls, también ha empezado a marcar diferencias en el segundo tramo de la temporada.

A ellos se les suman otras estrellas ya consagradas en solo tres años como profesionales. Jayson Tatum, de los Boston Celtics, Ben Simmons, esperanza de futuro en un presente prometedor en Filadelfia y Donovan Mitchell, escolta de Utah Jazz, son ya realidades. Los llamados a coger el testigo de los Durant, James, Westbrook y compañía.

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