Andrés Moret: «Miño tiene un campo maravilloso, pero está hecho un desastre»

Conocedor del recorrido desde su inicio, cuando salga a la venta ve clave un «greenkeeper» que trace un plan riguroso


Andrés Moret conoce el golf desde diferentes perspectivas. Como jugador, es doble campeón de España sénior por parejas y llegó a competir con hándicap 2; como dirigente, fue capitán de campo de Miño y de La Moraleja, donde también presidió el comité de competición. Así que dispone de una visión de conjunto sobre los problemas que amenazan la supervivencia del recorrido de 18 hoyos de Miño, una propiedad de Martinsa-Fadesa que languidece bajo la gestión de Manuel Basanta mientras el juzgado no despeja su posible salida a la venta. «Me hice socio cuando se inauguró y pagué ocho mil euros que luego perdí, como todos. Ejercí de capitán de campo en una primera etapa hasta que en la anterior a esta presenté mi dimisión porque el campo no reunía unas mínimas condiciones. Llevo 60 años jugando y participé en la preparación de los nuevos campos de La Moraleja. Mi padre se murió en un campo de golf y me chifla este juego», explica Moret.

«Habría que remodelar varios “greens”»

Moret augura interesados en la compra del campo si se desbloquea pronto. «Habrá compradores interesados. Y también está la asociación de jugadores Golf Ártabro, para defender el campo de Miño, y que tienen un gran interés en que todo se mantenga. Pero no puede tardar mucho el proceso porque hay otros campos que están saliendo y la gente va a ir al mejor que pueda. En estos tres años el campo se ha deteriorado mucho. Se fue una cantidad tremenda de socios. El campo requiere un mantenimiento, con profesionales cualificados. Si se arregla, los jugadores de Ferrol vendrán porque este es el único campo de 18 hoyos en la zona más al norte de Galicia, incluido Lugo. El potencial que tiene es tremendo, pero necesita estar bien. Se pueden hacer muchas cosas, recuperar los acuerdos con la Universidad, iluminar la cancha de prácticas para que se pueda utilizar por la noche, muchas cosas.

-¿Cuánto puede valer?

-Es difícil precisarlo. Se dijo que hacerlo costó tres millones y medio o cuatro, pero se ha deteriorado muchísimo y ahora hay que invertir mucho para recuperarlo. Hoy hay campos en Madrid que se venden por 500.000 euros, pero en los que no juega nadie por lo mal que están.

-¿Qué número de jugadores pueden respaldar la solvencia futura del campo de Miño?

-Con unos 350 jugadores se puede mantener, porque el campo no tiene problemas de agua. Pero hay que estar preocupados del mantenimiento todo el día, no como ahora, que está muy deteriorado y no hay forma de jugar.

-¿Qué se debería cambiar de forma más urgente?

-Los greens se han caído, es decir, han cedido las tierras y muchos tienen solo dos posiciones de bandera, una en la parte de arriba y otra en la de abajo, y el resto está desperdiciado. Habría que remodelar varios greens para tener más posiciones de bandera y hacerlos más interesantes. Por lo demás, no se debe tocar el diseño, porque yo he jugado en infinidad de campos de varios países y este es divertidísimo.

-¿Alguna vez había estado el campo de Miño tan mal como ahora?

-No, no. No existe la hierba ya, lo que hay es pata de gallina, el tipo de hierba idóneo ya no queda. Está lleno de típula, un gusano que se come la hierba, plagado de topos... Tan mal como ahora, el campo no ha estado nunca.

-El deterioro del campo todavía no es irreversible.

-O se dan prisa o no vamos a poder seguir jugando al golf ahí. Mucha gente va una vez, ve cómo está el campo ahora y ya no vuelve. Los greenes están llenos de hongos, los bunkers con piedras... Antes éramos más de 300 socios y ahora quedan 200. Aunque Basanta dice hacer lo que puede, no se realiza el gasto adecuado en fertilizantes, en preparar el campo en condiciones.

-¿Cuáles son las principales carencias?

-La falta de un greenkeeper e invertir en el campo. No hace falta mucho, pero sí contar con un greenkeeper que sepa lo que hay que hacer. El campo de golf es un ser vivo que necesita abono y mantenimiento, y alguien que sepa de hierbas y lo viva día a día.

-¿En ese contexto, Martinsa, como propietario, debería tomar medidas para que mejore el mantenimiento?

-Yo creo que sí porque, si no, el campo pierde valor. A ellos les interesa que el campo esté bien, y también al Ayuntamiento de Miño, porque este campo puede traer turismo, trabajadores, contribuir a llenar los hoteles y restaurantes... Como ha ocurrido otros lugares. Pero, si el campo está mal, la gente no viene.

-Es un círculo vicioso, el campo está mal, caen los socios, llegan menos jugadores, los ingresos caen...

-Claro. El campo de golf tiene que estar como un vergel, para que la gente disfrute. Lo que no puede ser es que un jugador se salga de calle y ya haya perdido bola, que el rough esté de medio metro, o con ortigas. El campo ahora está para dar palos, pero no para jugar al golf.

-Pese a su deterioro, ¿le ve potencial a este recorrido?

-Miño tiene un campo maravilloso, pero está hecho un desastre. Tiene un diseño muy bonito y la gente disfruta jugando en este campo corto y difícil. Se demostró hace ocho años en un campeonato de profesionales, en el que entre más de cien jugadores solo bajaron del par tres de ellos. Cada vez que juegas más te gusta; es muy bonito, con un paraje, junto al río, estupendo.

-¿Se entiende que un gestor provisional haga poco a poco cambios en el diseño del campo, como estos últimos años?

-No tiene sentido tocar el diseño salvo por causa de fuerza mayor. Creo que quitar bunkers, transformar una calle, al parecer por una rotura... Allá Martinsa y el actual gestor.

«Habría que remodelar varios “greens”»

Moret augura interesados en la compra del campo si se desbloquea pronto. «Habrá compradores interesados. Y también está la asociación de jugadores Golf Ártabro, para defender el campo de Miño, y que tienen un gran interés en que todo se mantenga. Pero no puede tardar mucho el proceso porque hay otros campos que están saliendo y la gente va a ir al mejor que pueda. En estos tres años el campo se ha deteriorado mucho. Se fue una cantidad tremenda de socios. El campo requiere un mantenimiento, con profesionales cualificados. Si se arregla, los jugadores de Ferrol vendrán porque este es el único campo de 18 hoyos en la zona más al norte de Galicia, incluido Lugo. El potencial que tiene es tremendo, pero necesita estar bien. Se pueden hacer muchas cosas, recuperar los acuerdos con la Universidad, iluminar la cancha de prácticas para que se pueda utilizar por la noche, muchas cosas.

-¿Cuánto puede valer?

-Es difícil precisarlo. Se dijo que hacerlo costó tres millones y medio o cuatro, pero se ha deteriorado muchísimo y ahora hay que invertir mucho para recuperarlo. Hoy hay campos en Madrid que se venden por 500.000 euros, pero en los que no juega nadie por lo mal que están.

-¿Qué número de jugadores pueden respaldar la solvencia futura del campo de Miño?

-Con unos 350 jugadores se puede mantener, porque el campo no tiene problemas de agua. Pero hay que estar preocupados del mantenimiento todo el día, no como ahora, que está muy deteriorado y no hay forma de jugar.

-¿Qué se debería cambiar de forma más urgente?

-Los greens se han caído, es decir, han cedido las tierras y muchos tienen solo dos posiciones de bandera, una en la parte de arriba y otra en la de abajo, y el resto está desperdiciado. Habría que remodelar varios greens para tener más posiciones de bandera y hacerlos más interesantes. Por lo demás, no se debe tocar el diseño, porque yo he jugado en infinidad de campos de varios países y este es divertidísimo.

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