Nadal y Federer, la catedral de Wimbledon se engalana

Londres espera una semifinal apoteósica: el suizo tratará de imponer su saque y un juego total de ataque, y el español intentará arrebatarle la iniciativa


Día de fiesta hoy en la catedral del tenis. Toda la atención del mundo del deporte está centrada en el 40 enfrentamiento de Roger Federer y Rafa Nadal (#Vamos, no antes de las 16.00). Once años después de la victoria del español, en el que muchos consideran el mejor partido del siglo, ambos vuelven a enfrentarse en el escenario más emblemático del circuito tenistico. La central de Wimbledon.

A pesar de que las estadísticas digan que otros partidos (Djokovic-Rafa o Nole-Roger) tengan más precedentes que el Nadal-Federer, la verdadera rivalidad de estos últimos 15 años es la de estos dos gigantes, el suizo y el español.

Y lo es por muchas razones: porque empezó antes; porque se enfrentan estilos contrapuestos; porque a la elegancia de uno se contrapone la explosividad del otro; porque el clasicismo del suizo contrasta con los golpes innovadores del balear; porque jugando bien en todas las superficies, uno es el rey de la hierba, y el otro de la tierra; porque Federer hace magia sobre la pista mientras Rafa personifica la consistencia en su grado máximo; porque ambos son dos ejemplares en su comportamiento, en las pistas y fuera de ellas, dos competidores únicos que saben ganar y saben perder; porque siendo profesionales, entienden y practican la esencia del deporte.

Ambos han tenido y tienen unos excelentes entornos, básicos para desarrollar sus talentos y personalidades. Mirka Vavrinek y Toni Nadal son los principales artífices y apoyos, en la formación desde pequeño de uno, y en la trasformación de un díscolo júnior en un extraordinario profesional en el caso del helvético.

Los dos tienen asegurado un puesto de honor en la historia del tenis, no solo por sus palmarés (algo obvio), sino porque no se conoce en el pasado, y es difícil que surjan en el futuro, dos jugadores con la elegancia técnica y de movimientos de Roger y con una fortaleza mental tan impresionante como la de Rafa.

Refiriéndonos al partido de hoy, ambos llegan en un estado de forma ideal. Federer solo ha cedido dos sets en el torneo, mientras Rafa solo ha perdido uno con Kyrgios. El enfrentamiento contra el maleducado jugador australiano, al igual que el de cuartos frente a Querrey, le vino bien a Rafa, para acostumbrarse a restar a dos de los mejores sacadores del circuito, faceta en la que el suizo es un gran especialista.

Los dos llegan en un buen estado físico y jugando como en sus mejores épocas. Los casi 38 años de Federer y los 33 y las numerosas lesiones de Rafa, parecen no contar en el nivel extraordinario de estos dos fenómenos, que hoy harán recordar a los más veteranos de los espectadores a las grandes figuras que han hecho historia con actuaciones memorables.

Federer tratará de imponer su saque y un juego de ataque continuo. Nadal intentará impedir que el suizo domine y quitarle la iniciativa, o al menos que no golpee cómodo. Superar o igualar la final del 2008 parece difícil, pero estamos ante dos superdotados que superan cualquier límite o la lógica de un análisis ponderado. Dos jugadores de ensueño. Dejémonos que nos sorprendan una vez más.

Bautista, muy capaz de ganar

Pero aunque la máxima atención está centrada, como es lógico, en el Nadal-Federer, no debemos olvidar el excepcional torneo realizado por Roberto Bautista, que se ha plantado en la semifinal cediendo solo un set, y consiguiendo que el tenis español tenga por primera vez 2 jugadores en la penúltima ronda de la prueba masculina. Bautista, ejemplo de profesionalidad, está en el mejor momento de su carrera y no hay que olvidar que este año le ha ganado en dos ocasiones a Djokovic. Tiene como hándicap su inexperiencia en una semifinal de grand slam, en un gran escenario como Wimbledon, pero si mantiene la calma y sigue jugando con el nivel que ha mostrado durante todo el torneo, puede poner en serios aprietos al nº 1 del mundo, y por qué no, repetir triunfo sobre el serbio.

Si a Novak le preguntan antes del torneo a quién no querría enfrentarse, además de a Federer o a Nadal, señalaría sin duda a Bautista, dotado de un buen saque, una excelente derecha, un alto ritmo de juego, y una gran consistencia, características que le hacen un rival temible para cualquiera, incluso para Djokovic, como ya lo ha demostrado.

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