Teresa Portela: «Me sentí poderosa»

La gallega resalta las excelentes sensaciones que la acompañaron en su plata en la Copa del Mundo y anuncia que no disputará los Europeos para centrarse en los Juegos


El trabajo define a un deportista. Y sin embargo, no siempre los cientos de horas de dedicación resultan suficientes cuando toca testar el grado de coincidencia entre el ser y el estar. La competición, la de élite de manera exponencial, añade factores no siempre maleables a la voluntad del currante y su cuerpo técnico. Una mala calle en un campo de regatas irregular; una estática corporal y mental rebelada frente a la programación milimética, capaz de arruinar un gran campeonato...

Teresa Portela sabe bien de todo ello. Para lo bueno, y para lo malo. El pasado sábado, en el canal de Duisburgo, la coctelera de los factores dejó un producto dulce en el paladar de la canguesa. Más allá de su dedicación a destajo, a la calidad, talento e inteligencia de la deportista española con más participaciones en los Juegos Olímpicos, Teri acopló uno de esos momentos en los que todo, absolutamente todo, encaja a la perfección, obteniendo la recompensa de una plata en el K1 200 de la prueba alemana de la Copa del Mundo y, lo más relevante en este punto, la plaza en el equipo español que en agosto buscará en el Mundial de Szeged los primeros billetes para los Juegos de Tokio. «Me encontré muy bien. Y cuando es así, se disfruta un montón. Me sentí muy fuerte, no flaqueé en ninguna de las regatas -eliminatoria, semifinales y final-. Me sentí poderosa», relata Portela; «independientemente del puesto, me sentí muy bien».

La canguesa cuenta que las excelentes sensaciones la acompañaron sus dos días de competición. «En la eliminatoria me encontré muy, muy bien. En la semifinal, genial; me sentía dominadora -en ambas acabó primera-. Y en la final, igual». En la semifinal, de hecho, «le saqué medio barco a la danesa -Emma Aastrand Jorgensen, vigente subcampeona del Mundo de K1 200, y a la postre campeona en Duisburgo-, y como me vi delante, en los últimos 50 metros me reservé un 20 %, porque era una tontería cuando en menos de dos horas teníamos la final», recuerda.

En la regata por las medallas, y la plaza directa al Mundial con España -tenía que acabar quinta-, Teresa sabía que sus referencias debían ser la danesa y la sueca Linnea Stensils, «muy rápida en la salida», cuenta, bronce en Duisburgo, como en agosto del 2018 en el último Mundial.

Contar con rivales de tal calibre eleva, dice la gallega, su motivación para su puesta a punto para la gran cita de Szeged. Que Portela fuese la mayor de las nueve finalistas, con todas sus contrincantes nacidas a partir de 1990 con la única excepción de la eslovaca Ivana Mladkova (1985), sexta clasificada, sin duda refuerza sus sensaciones positivas.

Teri resalta la «tranquilidad» que le da el eludir un inoportuno selectivo en la primera semana de julio gracias a su actuación en la Copa del Mundo. Y a fin de centrarse únicamente en el Mundial, ha renunciado a su plaza en los Juegos Europeos de final de mes.

Vallejo, Sieiro y Jácome se sacan también el billete para el Mundial

Nueve eran los gallegos que acudían a Duisburgo con el reto de cumplir con los criterios de calidad fijados por la Real Federación Española de Piragüismo a la hora de acceder al equipo nacional en el Mundial de agosto, sin necesidad de volver a superar un selectivo, la primera semana de julio. Casi la mitad, cuatro, pueden centrarse en exclusiva en preparar durante los dos próximos meses el asalto a los primeros pasaportes olímpicos en juego en Szeged, Hungría.

A Teresa Portela se sumaron en la mañana de ayer, en la última jornada de la Copa del Mundo, los canoístas Sergio Vallejo y Adrián Sieiro (P. Poio), y Antía Jácome (E.P. Ciudad de Pontevedra), a los que les bastaba finalizar octavos en sus respectivas finales del C2 1.000 y C2 500. Los dos primeros concluyeron quintos, en 3.30.388, a 44 milésimas de la segunda pareja alemana y 1,350 segundos del bronce, para el dúo galo; y ello, tras avanzar terceros las tres primeras cuartas partes de la final, que ganó la embarcación china seguida de la alemana. Jácome, por su parte, remató séptima con la vallisoletana Patricia Coco.

También ayer compitió la grovense Natalia García, pero el K4 500 femenino quedó fuera de la regata por las medallas por 394 milésimas de segundo, ganando la final B. Manuel Garrido, el otro gallego en competición, fue séptimo en el C1 5.000.

Además del K1 200 de Portela, y las dos canoas, el K1 200 y el K2 1.000 españoles en el Mundial también tienen dueños, Carlos Garrote, y desde ayer el dúo formado por Cubelos y Peña.

Pinchazo del K4 de Toro y Germade, que acaba quinto

La participación de la selección española en la Copa del Mundo de Duisburgo dejó apuntes para el optimismo, pero también notas negras. Y entre las últimas, sin duda, la más oscura el quinto puesto con el que concluyó el K4 500 masculino. Un error en el arranque de la prueba, que llevó al barco hispano a golpear con el sistema de salida, lastró a los subcampeones del mundo Craviotto, Walz y los gallegos Rodrigo Germade y Cristian Toro, que acabaron en 1.19.903; a 1,243 segundos del K4 alemán que reinó en el Mundial 2018, y ganó en casa.

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