Adiós a Lauda, ¿nieto de «O Cordeiro»?

El tricampeón mundial, con posibles raíces en Nogueira de Ramuín, se recuperaba de un trasplante de pulmón

El actor Daniel Brühl y el expiloto Niki Lauda, premio de honor.
El actor Daniel Brühl y el expiloto Niki Lauda, premio de honor.

redacción / la voz

«Niki ha fallecido apaciblemente rodeado de su familia». Un escueto comunicado certificaba la defunción, a los 70 años, del laureado piloto Niki Lauda, triple campeón del mundo de fórmula 1. El pasado verano se había sometido a un trasplante. El tercero en su vida. Esta vez, de pulmón. Estuvo hospitalizado varios meses. Antes, al austríaco ya le habían trasplantado en dos ocasiones un riñón: el primero en 1997 y el segundo, gracias a la donación de su pareja y ahora viuda, Birgit Wetzinger, en el 2005. La salud del campeón se había debilitado últimamente y ya el pasado enero estuvo ingresado más de una semana, tras pasar las Navidades en Ibiza, dónde había establecido su segunda residencia. «Tengo una relación muy fuerte con la isla, no me siento un extranjero que tiene casa aquí», había confesado en alguna ocasión.

O Cordeiro

España quedaría de nuevo grabada en la historia de Niki. Tras debutar en un Mundial en 1971, con March -lo hizo en Austria y no concluyó la carrera por problemas mecánicos-, logró su primera victoria en un gran premio el 28 de abril de 1974, ya como piloto de Ferrari, en el circuito del Jarama. Un año después, al frente de la Scuderia, conquistaría su primer cetro mundial. Por aquel entonces, le apodaban «cara rata», por el aire de roedor que le daban sus dientes. Lauda abría un épico pulso por el trono con el británico James Hunt, que fue recogido luego en la película Rush, dirigida por Ron Howard.

El terrible accidente

En la lucha por la corona de 1976, Lauda sufriría un brutal siniestro que marcaría para siempre su vida. Fue el 1 de agosto, en el Gran Premio de Alemania en Nürburgring, durante la décima carrera de un Mundial que el austríaco dominaba hasta entonces. En la segunda curva, el Ferrari 312T que conducía se estampó contra un muro y ardió. Niki quedó atrapado dentro. Tras ser excarcelado, fue trasladado al hospital con quemaduras de tercer grado en la mayor parte de su cuerpo. Las secuelas físicas le perseguirían siempre pero Lauda volvió a subirse al monoplaza, en Lonza, apenas seis semanas después. Hunt se quedaría con el entorchado ese año pero Niki volvería a golpear al siguiente. En 1977, recuperó el título mundial. Fue el preludio a su primera retirada.

Sus dos despedidas

Lauda se mudó de Ferrari a Brabham al año de lograr su segunda corona y apostó por la vía de los negocios. En 1979, en pleno Gran Premio de Canadá, anunció que se retiraba. Fundó una compañía de vuelos chárter con dos aviones y 30 empleados. Pero Lauda extrañaba el asfalto. De la mano de McLaren regresaría a la competición en 1982. Dos años después, logró con la escudería británica su tercer cetro mundial al imponerse a su compañero Alain Prost. El francés barrería al curso siguiente y Lauda colgó el mono. En la pista. Del otro lado del paddock, no llegó a marcharse hasta que la salud le hizo un jaque mate.

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