Seis minutos para patear el pasado

Álex Fernández reaparece con un gol en León después de tres meses lesionado. No sirvió para la victoria granate, pero sí para devolverle la confianza


pontevedra / La Voz

El pasado 17 de octubre Álex Fernández advertía de que «cuando sea mi vuelta quiero que sea de verdad, sin medias tintas». Tres meses después de una comparecencia a la que acudió con muletas, el medio centro granate salía ayer del entrenamiento en Cerponzóns con la confianza que da haber cumplido esa advertencia. Le bastaron dos minutos de los seis que jugó en León para subir el único gol granate al marcador. Un disparo desde 30 metros que no dio la victoria, pero que a Álex Fernández le valió para dar una patada al pasado y sobre todo para confirmar lo que ya sabía, que está en forma para volver a enfundarse la camiseta granate. «Ya no tengo nada de dolor, ahora tengo que empezar a coger ritmo, siempre que sales de una lesión poder marcar un gol anímicamente es un empujón», comenta Álex Fernández, que se recupera de la baja más complicada, pero no la única, desde que llegó al Pontevedra en la temporada 2015-2016.

Después de tres años siendo un habitual en el once granate, el jugador ourensano tuvo este año un comienzo de altibajos. En los primeros compases de la Liga no contó mucho para Luismi. Arrancó jugando ante el Unionistas 74 minutos, pero hasta el 23 de septiembre no volvió a tener un papel significativo en el equipo. Después de tres partidos seguidos en los que volvía a ser decisivo en el centro del campo, llegó la lesión y los más de tres meses en el dique seco. El técnico decidió darle su primera oportunidad ante el Navalcarnero en el partido de Copa Federación con un cuarto de hora que supo a gloria y que el público ovacionó. Volvía a vestirse de granate uno de los veteranos. El domingo le tocó demostrar ese buen hacer ante la Cultural, aunque el resultado sea agridulce. «Tenía ganas de jugar en Liga, pero quizás estoy más triste que contento, estábamos intentando sacar un punto contra un equipo importante, pero es complicado competir con ellos», comenta el medio centro.

En un año en el que Luismi tiene a toda la plantilla en jaque para saltar al campo cualquier domingo, Álex Fernández no temía porque a la vuelta no pudiese encontrar su sitio. Es práctico a la hora de explicar su situación. «A nivel personal todos hacemos autocrítica y somos ambiciosos, el equipo sale a competir al 200 %», comenta el jugador granate, que reconoce que desde este momento su objetivo es coger el ritmo de juego. El del entrenamiento ya lo tiene. «Entrenando estoy al cien por cien», asegura.

Un asunto del pasado

La lesión es ya un asunto del pasado, de un pasado muy reciente, pero que quiere olvidar. Tanto en esta baja como en la que tuvo hace dos temporadas hubo una persona que fue determinante en su recuperación y que nombra varias veces en la conversación. El fisioterapeuta del club, Manuel Barros, fue, para el centrocampista, la piedra angular de su vuelta. «Hay momentos en mitad de la lesión que parece que no avanzas, pero al lado de Manu se hace más llevadero», comenta. Desde el pasado octubre trató su rotura muscular y trabajó en recuperarla. Atrás quedan unos días marcados por el dolor físico, pero sobre todo, por el moral.

A los pocos días de la baja reconocía que llegaba «en un momento fastidiado porque me encontraba bien, con la confianza del míster y rendía a un buen nivel». Ahora intenta recuperar ese camino. Para ello tendrá que pelear en el centro del campo con una pieza imprescindible como Kevin Presa. La medular del equipo está muy peleada, aunque en los últimos encuentros Luismi ha optado porque Kevin se viese acompañado de Berrocal, más retrasado respecto a su posición habitual, con Álex González y Pedro Vázquez o Javi López como enlaces con los delanteros. Fernández está dispuesto a pelar un hueco que ha protegido cuatro temporadas.

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