José Luis Abadín: «Me faltó dinero para llegar a la fórmula 1»

El ourensano se muestra orgulloso con su carrera y destaca el poder de la mente en el motor


Sin casi apoyos, luchó por la proeza de ganar el Europeo de fórmula 3, a pesar de ausentarse en 4 grandes premios (de 8 del calendario). Además logró competir en el Mundial de fórmula 2. Ahora, sentado, mirando hacia la fotografía que inmortalizó su triunfo más sonado, en Magny Cours, en donde dibujaba una celebración al más puro estilo Michael Schumacher, José Luis Abadín Iglesias (Ourense, 1987) repasa su trayectoria y mira hacia el futuro dentro de lo que es su gran pasión, el deporte de las cuatro ruedas. A sus 31 años, realiza coaching con jóvenes talentos e imparte cursos de conducción.

-¿Qué es el automovilismo para José Luis Abadín?

-Lo es todo. La motivación que más me ha movido a la hora de tomar decisiones. Cuando decidí ser piloto, todo mi mundo giraba en torno a él. Pero ya desde muy pequeño, los coches de juguete eran mi gran pasión. El automovilismo siempre ha sido mi mundo.

- Le regalaron una moto con 5 años. Pero le parecieron pocas ruedas.

- Mi padre era muy aficionado a las motos de trial y a mi hermano y a mí nos compró una. Y me encantó. Me encantaba andar en moto. Pero a mí lo que me llamaba era la velocidad y el día que conocí los karts descubrí que era lo que más me llenaba. La moto me gustaba, pero los coches eran algo más.

-¿Recuerda esa primera vez en un coche?

-Fue en un kart de alquiler. Además era en mojado y la sensación de ir derrapando fue tan grande que vi que no podía haber nada mejor. Así que me dije: «Quiero dedicarme a esto como sea».

-¿Qué le viene a la mente de aquellos inicios?

-En los primeros años, mi relación con el automovilismo era la de un entretenimiento. Incluso desconocía que existieran competiciones. Vivía aislado de eso. Y en el momento que descubrí que las había, siendo ya adolescente, entonces ya empecé a insistir a ver si podía tener un kart para competir, y una vez lo logré, centré mis objetivos en ser campeón. Lo conseguí en los campeonatos de Galicia y Castilla y León. Ahí fue donde empezó todo.

-El psicólogo Joaquín Dosil fue uno de los qué más le ayudó a la hora de enfocar su carrera.

-La mentalidad es primordial en el deporte. No todo es técnica y táctica. La mente también se debe entrenar. Puedes convertir una debilidad en una de las mayores fortalezas. Y en mi trabajo con Joaquín fue lo que logré, a raíz de empezar a competir en fórmulas. Eso fue lo que me permitió luchar por ganar el Campeonato de Europa de fórmula 3 sin haber corrido 4 carreras. Ahí estuvimos y fue gracias a la fuerza mental y a aprovechar cada oportunidad que teníamos para intentar sacar el mayor rendimiento posible.

-¿Podía decirse que le faltó dinero para llegar a la fórmula 1?

-Sí. Completamente. El dinero es algo básico. Y ya no solo en fórmula 1. También cuando competí en fórmula 2 o mismo en fórmula 3, como comentaba antes. Nunca tuve un presupuesto para hacer una temporada completa. El dinero es un recurso indispensable para llegar a algo en el automovilismo. Si no tienes una familia que lo tenga o no consigues los apoyos necesarios... Pues al final... Pero bueno, mirando atrás, estoy superorgulloso de todo lo que logramos, porque al final esto fue una cosa también de toda la gente que estaba alrededor de mí. Hay que estar contento con lo que se hizo. He llegado a competir en el campeonato del mundo de fórmula 2 y estoy seguro que aquel niño del kárting ni lo hubiera soñado. Lo habría firmado desde el primer momento.

-¿Y no le da rabia ver que es más rápido que alguien que llega más lejos que usted porque tiene dinero?

-Bueno, hay que entenderlo. Ser piloto no es solo ser el más rápido. Son una serie de circunstancias. Eso también te ayuda para la vida. Toda la experiencia que he acumulado en fórmulas me va a ayudar a nivel empresarial.

-¿Y eso se llega a decir así de claro? Vales, pero o pones dinero o no corres.

-Sí, sí. El primer día que fui líder de la fórmula BMW, en el primer meeting en Jerez, lo primero que me dijeron fue «sin dinero no corres». Y es así. Te bajas de la nube, de estar líder, de haber ganado la última carrera, y pones los pies en el suelo. Es la realidad. Y es bueno entenderlo desde un comienzo.

-¿Y ahora qué?

- Es una buena pregunta. Estoy con mucha ilusión. Toda la experiencia que he ido acumulando en monoplazas, aunque no consiguiese llegar a la fórmula 1, me ayuda para cualquier tipo de proyectos. Me gustaría seguir ligado con el mundo del automovilismo. Sigo aspirando y deseando competir, que es algo que nunca he dejado de buscar. Siempre que he tenido la oportunidad lo hago, pero ya de una forma profesional. Es decir, cobrando, no buscando los apoyos. Intento capitalizar mi experiencia, pero al mismo tiempo ponerla al servicio de los demás. Por eso he estado impartiendo cursos de conducción, recientemente seis meses como piloto probador en Dubái, y mi idea es seguir un poco por esa línea. Además ahora estoy estudiando un máster en administración de empresas. Mientras corría en fórmulas me saqué la carrera y cinco años después de acabarla es una forma de retomar lo que estudié y para que me sirve para emprender.

 - También realiza coaching con jóvenes talentos.

- Ayudar a otras personas a que sean más rápidas es algo que te llena mucho porque es una forma de demostrarte que lo que sabes es lo correcto. Pero siempre te quedan ganas de competir y es algo que no llegas a dejar nunca. La sensación de llevar un coche al límite es... pufff... Aunque disfrutas mucho ayudando a otras personas, lo otro nunca lo puedes olvidar tampoco.

 - ¿Por qué Galicia debería tener un circuito de velocidad?

- Es algo que no se entiende por toda la afición que tenemos en Galicia. Somos una potencia en materia de afición al motor. Solo hay que ver las cunetas con los ralis. Así que un circuito es algo indispensable y espero que en los próximos años pueda haber alguna iniciativa privada o pública que lo lleve a cabo. Al final un circuito es en donde se puede canalizar toda esa pasión.

EN CORTO

Abadín tiene claro a qué cinco pilotos de la historia de la fórmula 1 le gustaría parecerse. Se confiesa como una persona constante y, quizás, demasiado perfeccionista.

-Dibuje el piloto perfecto con rasgos de leyendas de la fórmula 1.

-La pasión de Ayrton Senna, el perfeccionismo de Michael Schumacher, la gestión de las carreras de Alonso y Prost, y la velocidad pura de Hamilton.

-¿Aceptaría un proyecto para correr ralis?

-Bueno, ¿por qué no?

-¿Su circuito favorito?

-Spa Francorchamps.

-Con lo que ha viajado, recomiende un lugar para visitar.

-La zona de Bélgica me encanta, pero creo que también influye lo del circuito. Luego me gusta la pasión que hay en Inglaterra y el ambiente y la cultura de Alemania. Oriente Medio no es el mejor sitio para vivir, pero es un paraíso para el automóvil.

-Un coche.

-Cualquier vehículo con cuatro ruedas y con un motor es suficiente para divertirse. No soy fetichista. A poder ser que tenga un motor potente y que haga el ruido de un motor grande.

-Una virtud suya.

-La perseverancia.

-Un defecto.

-El perfeccionismo.

-Un consejo para principiantes.

-Lo primero, que disfrute de cualquier entrenamiento como si fuese la última vez; y luego, que si tiene un sueño, que lo pelee hasta consegu¡rlo.

-¿Sería piloto si volviera a nacer?

-Sí, sin duda.

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