Cristiano, como antídoto al tedio

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SERGIO PEREZ | REUTERS

La voracidad del portugués, aliciente de un Madrid-Juve sentenciado en la ida

11 abr 2018 . Actualizado a las 19:01 h.

Solo una hecatombe mayúscula privará al Real Madrid de certificar esta noche (20.45 horas, beIn Sports) el pase a semifinales de la Liga de Campeones por octava temporada consecutiva. La cómoda renta de tres goles obtenida en la ida, el notable rendimiento de los blancos en lo que va del 2018, su tremenda experiencia en envites de máxima exigencia y los fríos pero abrumadores datos históricos juegan en contra de la Juve, que pese a todo visita el feudo blanco convencida de que la machada aún es posible. En fútbol todo puede suceder, máxime cuando en liza figuran dos colosos adornados por un formidable palmarés.

Bien lo sabe Zinedine Zidane, que trató de vacunar en la previa a su equipo de los riesgos que siempre acompañan a un exceso de confianza ya que, como recordó, «los grandes clubes no se rinden nunca» y en «una jugada te la lían». Claro que para evitarlo cuenta con un antídoto de lujo, un Cristiano Ronaldo que llega pletórico al choque tras contabilizar 20 goles en sus últimos diez partidos, incluyendo el más bello de los 446 que ha firmado en sus 431 encuentros con la elástica merengue, facturado de chilena la pasada semana en el Juventus Stadium.

Veintisiete años llevan los blancos sin perder como locales un duelo de cuartos de la máxima competición continental. El Spartak de Moscú, allá por 1991, fue el último conjunto capaz de asaltar el Santiago Bernabéu en la antesala de unas semifinales. Un 1-3 que sirvió a los rusos para apear a un cuadro que por entonces tutelaba desde el banquillo Alfredo Di Stéfano, santo y seña del madridismo hasta el advenimiento de Cristiano Ronaldo, heredero de la Saeta Rubia como emblema del club, según se encargaron de recordar la víspera tanto Florentino Pérez como un Zidane que aún sigue asombrado por la maravillosa diana del 7 en Turín.