La competición más exigente

La España de Ribera, que tuvo un discreto debut del mundial, abre hoy el Europeo ante la República Checa

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Croacia siempre estará marcada en nuestra memoria por la debacle en el Mundial del 2009, dirigida in extremis por un laureado Valero Rivera, recién llegado y al cual quizás falto tiempo para afinar la orquesta y engrasar sus grandes dotes para la dirección. Sin lugar a dudas su cuenta quedó ampliamente saldada con la victoria en el Mundial del 2013 celebrado en España. El otro gran borrón en nuestra historia reciente fue la no presencia de nuestra selección en los Juegos de Río 2016, y que le costó el puesto a Manolo Cadenas. Supuso faltar a una competición internacional tras casi 22 años ininterrumpidamente y optando a medallas. A pesar de que un año antes se jugó la final europea, la decisión era cambiar drásticamente el enfoque técnico en la federación. Seguramente la experiencia de compatibilizar entrenador de club-seleccionador nacional no deparó los beneficios esperados. La vuelta a un modelo más tradicional de responsabilidad a tiempo completo que aúne las competencias totales en el área técnica y deportiva deberá poner en valor el trabajo metodológico y constante ante una corriente efímera, oportunista y economicista del seleccionador a tiempo parcial.

Retoques tras el mundial

Jordi Ribera tuvo un debut discreto en el Mundial de Francia del pasado año. Es cierto que un solo gol ante Croacia nos separó de las semifinales pero es que precisamente esas semifinales marcan el listón ineludible para los nuestros en cada competición. Tanto el cuerpo técnico como los jugadores son conocedores de ello y su nivel de autoexigencia debe ir acorde a la búsqueda de la excelencia. Jordi Rivera lo sabe y tras un año intenso de trabajo y análisis de los rivales ha ido moldeando y puliendo sus estrategias a la vez que ha retocado algunos puestos específicos. La fase de preparación destila un mejor producto y que debe ahora aguantar las condiciones ambientales y psicológicas propias de la competición real.

Creatividad en ataque

Los campeonatos europeos son el caviar del balonmano. Partidos de gran nivel, igualados y no aptos para cardíacos. El más pequeño de los detalles te puede hacer ganar o perder. A partir del estreno de hoy ante la República Checa (Teledeporte, 18.15) no hay lugar para la improvisación y sí para el virtuosismo. Nuestro abanico técnico, táctico y estratégico no va a deparar grandes sorpresas. El repertorio está afianzado desde las selecciones más jóvenes y con el mayor de los éxitos. Seguiremos creyendo que nuestro mejor ataque es nuestra defensa (6:0 o variantes del 5:1 según convenga), apoyada en una dupla en la portería de garantías. Nuestro ataque será creativo y buscará las aportaciones colectivas esperando no depender en demasía de Julen Aguinagalde. La experiencia nos dice que cuando nuestros pivotes son respetados, el juego fluye y aminoramos la carencia en el lanzamiento de media-larga distancia.

El foco ante Dinamarca

La primera fase debe saldarse con victorias contra Chequia y Hungría. El otro partido, contra Dinamarca, debe marcar una segunda fase donde presumiblemente Alemania y Eslovenia se cruzarán en nuestro camino. El bombo nos ha deparado el cuadro más duro a priori y que puede desgastar en exceso. Debemos apelar al conocimiento y la buena dirección para mitigar los efectos perversos de la fortuna.

Juan J. Fernández es profesor de la Facultade de Ciencias do Deporte (UDC)

Resultados

AYER

  • GRUPO A
    • Suecia - Islandia -> 24-26
    • Croacia - Serbia -> 32-22
  •  GRUPO B
    • Bielorrusia - Austria -> 27-26
    • Francia - Noruega -> 32-31

HOY

  • GRUPO C
    • Alemania - Montenegro -> 17:15
    • Macedonia - Eslovenia -> 19:30
  •  GRUPO D
    • España - República Checa -> 18:15
    • Dinamarca - Hungría -> 20:30

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